La larga noche del domingo

Katia

Por Anibal Sicardi

Bahía Blanca

Aun cuando estuvo previsto picar con esas cosas que llamamos pendientes se hizo largo quedarse hasta las cuatro y media de la madrugada para ver el final. Cuando estaba festejando por el exitoso desplazamiento de las cuestiones atrasadas apareció el sabor amargo de que me robaran el último penal.

La estrategia marquetinera del oficialismo dejó la sensación que el partido estaba decidido, pero, a partir de las veintitrés, luego que habló el Ejecutivo Nacional, comenzó la remontada hasta convertirse, allá por las dos de la mañana, en una serie de penales donde se daba por conteo el avance de Cristina Fernández de Kirchner. No se cortó la luz, tampoco llovía. Simplemente el referí del Centro de Cómputos se asustó del 5% que faltaba patear y mandó el partido a una comisión aparentemente judicial.

La información de que algo parecido había ocurrido en Santa Fe con la candidatura de Agustín Rossi, donde se escondía la votación de la ciudad de Rosario, fue muy tentadora para examinar números y ver otras votaciones, pero obtuvo el  rápido rechazo. Ya tenía en el interior la radiografía que estaba arrojando la elección de las PASO.

La marca de Cambiemos había sido colocada a nivel nacional. No importa lo espurio de esa agrupación en distintos lugares sino el recuerdo de que ya, en 2014 y más en el 2015, Jaime Durán Barba había profetizado que el PRO se convertiría en el partido conservador del futuro. De allí es que siempre se opuso a que no apareciera ningún peronista ni de otros partidos. Se arregló con parte de radicalismo y surgió Cambiemos pero, implacable, las decisiones la tomaba el PRO. Así fue. Colocar la marca a nivel nacional estuvo dentro de esa estrategia.

El punto que vislumbró Durán Barba es que existía clientela para tal proposición. Y esto es cierto. Podía contar con un 25% de base y un posible 5% del sector favorecido por la gestión kirchnerista que recibió mejores salarios y otros beneficios. Esa clientela existía y no tenía expresión política. No se descarta que también haya tenido en cuenta el giro a la derecha en el plano internacional. Ahora se veía en las elecciones.

Para quienes no terminan de reconocer el peronismo les resulta fuera de onda las distintas posturas actuales. Sin embargo, como movimiento es similar la Iglesia Católica Romana. Tienen en su seno desde el Opus Dei a los Franciscanos. Desconciertan como pueden dividirse y luego arreglarse, pero es así. Lo que arroja las PASOS es una foto que antes se escondía o no se quería ver. El como sigue es una pregunta aparte de esta visión que tiene el valor de ver mejor como se constituye el sentimiento y pensamiento de la ciudadanía argentina.

La izquierda es parte de este panorama. Es válido pensar si ganarán alguna candidatura o no. Sin embargo, lo que debe apreciarse es que están allí. Siempre. Firmes, Como los Testigos de Jehová. Hacen su aporte, en momentos sustanciales, al pensamiento y práctica del quehacer nacional.

Esta visibilidad política de las PASO ayuda al reconocimiento de que somos diferentes y que cada parte tiene su propósito. Sin embargo aparece la proposición mítica de la unidad. Lo imprescindible es obtener un consenso para luchar contra el enemigo, en este caso el PRO. Idea apelativa, pero debe tomarse nota que esto es para ganar una elección. Y que puede ser buena. De todas formas calza la duda porque se sigue pensando en ello, la elección, lo inmediato, sin preguntarse si el vivir en las diferencias no debe ser el propósito más ambicioso. Tal vez habría que modificar el sistema actual de elección para que esas partes tengan participación en las instancias de decisión.

Como no corren en las PASO queda el interrogante de los movimientos sociales. Cada vez tienen más incidencias. Para entrar en las decisiones deben apoyar un partido político determinado. Les cuesta elegir porque los partidos no le dan la cabida necesaria en sus formas de pensar y actuar. No es casual que la importancia que el Papa le da a los movimientos sociales no se discuta en ninguna instancia. Al contrario, se los ignora siendo así adherentes a la amplia campaña contra Francisco que lo hace ignorar del público nacional.

Y aquí es donde no se puede evitar opinar que las iglesias – incluida la católica romana y evangélicas protestantes- son parte importante en la configuración de las huestes conservadoras. El silencio, escudado en que no se deben meter en política, es portadora de esa postura. Excepto alguna declaración de por allí nada de nada. Están en sus barcas con el timón fijo en sus presuntas necesidades internas. Navegan como si el mar de la vida no tuviera tormentas. Sería útil analizar a qué clase social pertenece su dirigencia.

En la larga noche del domingo también apareció esa idea, creo que es de Slavoi Zizek, que la historia es movilidad y que en cualquier momento aparece lo inesperado. En estos tiempos de alta movilidad social es fundamental tener ojos para ver dónde está lo que no conocemos o que no queremos ver. + (PE)

Imagen Obra de Katia De Vita

SN 281/17

 

 

 

 

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