Desde la Pastoral Social católica de Bahía Blanca

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“Al acercarse la celebración de la Navidad, queremos volver nuestra mirada al Pesebre de Jesús, su casa natal, y volver la mirada hacia nuestra casa común y pesebre: la realidad en la que Dios busca hoy un lugar para nacer” es la primera afirmación de la carta de Navidad de la Comisión de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Bahía Blanca emitida recientemente.

Lo segundo que se afirma es que “En Navidad celebramos y confesamos a un Dios encarnado que por amor al hombre se hace hombre, habita entre nosotros (Cf. Jn 1,13) y camina con su Pueblo; un Dios que –desde el pesebre a la Cruz- se hace pobre para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor 8,9).”

A partir de ambas expresiones se atestigua que “no podríamos ser cristianos si al mismo tiempo que miramos con devoción el Pesebre elegimos con anestesiada indiferencia “mirar para otro lado” allí donde la vida del hombre y su salvación están –como en Belén- amenazadas”

Tal testimonio se apoya en la invitación que hizo el Papa Francisco al celebrar la 1° Jornada Mundial de los Pobres cuando dijo que “Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo llagado en el cuerpo llagado de los pobres. El cuerpo de Cristo, partido en la Eucaristía, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y las personas de los hermanos y hermanas más débiles”.

Para la Pastoral Social de Bahía Banca el Pesebre de Belén enseña que la Salvación de Dios viene por medio de un Niño pobre, en el seno de una familia migrante, a los cuales el mundo dice: “Acá no tenés lugar, acá no entrás”.

Al relacionarlo con la actualidad señala que “se parece a nuestra sociedad, herida por la desigualdad y la marginación” porque “ Ese niño y su familia son también los migrantes y los excluidos de hoy, a quienes muchas veces el sistema descarta y trata como sobrantes” “se parece a los trabajadores desocupados o a los que ven peligrar sus fuentes de trabajo, o a los ancianos y jubilados cuando se vuelven variable de ajustes en pos de una economía que prioriza los números antes que las personas, que pone en el centro el mercado en lugar de la búsqueda de una vida digna para todas las personas”.

El anhelo de la Pastoral es que “la celebración de la Navidad nos ayude a reconocer a Jesús que nace en cada hermano, especialmente en el pobre y débil”, “estar cerca de los que están sufriendo, y traemos al corazón también el dolor de los familiares del submarino ARA San Juan”. Reconocen que el.camino es largo, pero que “como cristianos nunca renunciaremos a soñar y construir una Patria fraterna donde nadie quede olvidado y haya lugar para todos”.

La Pastoral Social bahiense cita las palabras del Obispo de Bariloche, Mons. Juan José Chaparro, en ocasión de la muerte violenta e injusta del joven Rafael Nahuel: “Ningún tipo de violencia, ni en los reclamos ni en las respuestas a los mismos es nunca, ni lo será, una solución, sino un agravamiento de los conflictos existentes. La primera víctima de la violencia es la paz y la concordia entre las personas”. + (PE)

SN 457/17

 

 

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