Colombia: la fiesta de la salsa en Cali cumple 60 años

Salsa C

¡El Salsódromo de la Feria de Cali

fue todo un ‘diluvio’ de alegría!

Inolvidable. No hay una mejor manera de resumir lo que ocurrió este lunes durante la apertura de la Feria de Cali, cuando miles de caleños celebraron una gigantesca rumba bajo la lluvia en la décima edición del Salsódromo.

Ni la campaña de desinformación que durante ocho días se realizó contra el evento, ni el vandalismo que a última hora se ejerció contra la infraestructura técnica del desfile, ni el ‘diluvio’ que cayó en las horas de la noche, lograron empañar la fiesta máxima de la cultura de la Salsa en Cali.

Durante más de tres horas bailarines, bailadores y público se fusionaron en una celebración llena de jolgorio, al mejor estilo caleño, que no hubiera parado de no ser porque la lluvia obligó a las autoridades a cancelar la parte final del desfile para no exponer a los artistas a una situación de riesgo.

La fiesta comenzó mucho antes de que el cielo se tiñera de azul oscuro. Sobre las 3:00 p.m. los alrededores de la Autopista Sur – entre Carreras 63 y 39 – ya estaban atiborrados de público: unos esperaban que a las 4 p.m. se abrieran las puertas de las graderías, otros buscaban un buen lugar en las zonas gratuitas del desfile.

Los bailarines, por su parte, ensayaban en la zona de camerinos hasta el último detalle para realizar una presentación impecable.

Las emociones se exteriorizaban en fotos, abrazos y muchas sonrisas que adornaban los trajes de lentejuelas. Los bailarines estaban en su salsa.

“Esta es una alegría enorme, todo el año nos preparamos para esto y saber que hay tantas personas que vienen exclusivamente a vernos, nos llena de mucha emoción”, dijo Yinesa Ortega, bailarina caleña y reciente campeona en la modalidad baile deportivo en los Word Games 2017.

Al otro lado, las filas crecían más y más: los caleños y extranjeros llegaron temprano. Nadie se quería perder ni el más mínimo detalle de este evento que agrupó a más de 2900 artistas, quienes realizaron puestas en escenas fantásticas sobre 1.5 kilómetros.

En las horas previas el lunar, como ya es casi tradicional, fue la reventa de boletas. En los alrededores de la Autopista los revendedores las ofrecían hasta en $180.000, valor que superaba inclusive el estipulado para todo el abono que permite el acceso a los tres desfiles sobre la Autopista ($176.800 por Salsódromo, Cali Viejo y Autos Antiguos).

De otro lado, sobre las zonas para observar el Salsódromo gratis, una decena de personas ofrecían a $10.000 sillas en alquiler.

Las puertas de las graderías se abrieron a las 4:00 p.m. y las filas avanzaron sin contratiempos. “Vinimos desde España a presenciar este evento, porque nos contaron que es algo maravilloso”, contó Xavier González, un extranjero recién llegado a la capital del Valle, mientras sobrepasaba los controles de seguridad y se dirigía a la gradería 9.

En poco tiempo, las graderías se llenaron, las zonas gratis se coparon y sobre la zona dispuesta para el desfile comenzó a retumbar el sonido que le daba paso a la primera avanzada del Salsódromo.

Tanto en las afueras, como en las graderías, la ciudadanía le restó importancia a la polémica por las vallas, que en días antes fueron retiradas de algunas zonas y ajustadas en otras.

“Desde hace 21 años me gozo la Feria de Cali, porque me recuerda a mi tierra natal: Barranquilla. Este año todo está muy organizado y aquí no hay polémica que valga, aquí vinimos a gozar todos unimos y a apreciar el arte de estos muchachos”, relató Javier Gómez, quien se ubicó desde temprano en la zona gratuita del Salsódromo.

El ambiente en todos los diferentes puntos de la Autopista era eufórico. Tanto en las graderías como en las zonas gratuitas, la gente disfrutaba con la música y las presentaciones artísticas.

En su décima edición el Salsódromo logró superar plenamente los problemas de movilidad de ediciones anteriores. Los 15 bloques del desfile avanzaron de forma compacta, sin baches de ninguna naturaleza, y con diversidad de coreografias que por momentos se fusionaban.

Con parte del desfile en avanzada, aparecieron las primeras gotas de lluvia. A las 7:30 p.m., el agua no era obstáculo para el disfrute: la llovizna no impedía los movimientos y acrobacias de los bailarines, ni el goce del público en las graderías.

A las 8:30 p.m., el agua tomó fuerza y se convirtió en una intensa lluvia. Para esa hora, aproximadamente el 95 % de las caravanas ya habían desfilado, e incluso el sonero puertorriqueño Andy Montañez avanzaba sobre su carroza. Tan solo el Grupo Niche y Guayacán, que clausuraban el Salsódromo, no pudieron deleitar a los asistentes con grandes éxitos musicales.

“Era imposible que la orquesta tocara en esta situación, pues en la carroza viajan consolas y otros grandes equipos eléctricos, que bajo la lluvia podían representar un enorme riesgo para los artistas. Esperamos que los caleños comprendan esta situación que ni los organizadores ni nosotros podíamos prever”, explico Roomel Caycedo, jefe de Comunicaciones del Grupo Niche.

Rodrigo Zamorano, secretario de Gestión del Riesgo de Cali, dijo que  “casi 2.000 bailarines hicieron un esfuerzo sobrehumano para continuar bailando en la medida en la que el piso perdía tracción y había probabilidades de algún accidente, lo mismo que en las graderías; por eso, desde el Puesto de Mando Unificado – concertado con el Alcalde de Cali – se decidió dar por terminado el evento para privilegiar la seguridad humana”.

Además, complementó que “este es un evento masivo categorizado como complejo, donde teníamos en un radio de 3 kilómetros más de 250 mil personas, y tuvimos una precipitación importante de unos 25 milímetros en promedio”.

Por su parte, Luz Adriana Latorre, gerente de Corfecali,  señaló que “los 15 bloques de este evento salieron a escena, con excepción de las carrozas de Guayacán y Grupo Niche”.

“Desafortunadamente ocurrió este fenómeno natural, que no estaba bajo nuestro alcance controlar. La lluvia no permitió que algunos bailarines llegaran hasta el final, y hay una cosa que está por encima de las demás y  es la vida. Por esa razón, para preservar la seguridad de los artistas, fue necesario terminar antes de lo previsto”, agregó.

Latorre dejó la puerta abierta a una posible reprogramación del show de las orquestas que no pudieron desfilar por el Salsódromo.

Destacó que “los bailarines dejaron el alma de una manera que no habíamos visto en los ensayos previos, y la lluvia antes que amedrentarlos, los motivó aún más, porque estaban dispuestos a demostrar que una fiesta tan linda como el Salsódromo debe ser un motivo de unión de los caleños”

El balance, a pesar de la lluvia, fue muy positivo en términos de la condición física de los artistas. “Por lamentar solo tenemos una niña que se resbaló y resultó lastimada, y una bailarina adulta que sufrió un golpe al resbalar sobre una plataforma. Las dos recibieron atención médica oportuna y están fuera de peligro y ya en proceso de recuperación. Para evitar mayores contratiempos, cuando la lluvia se hizo intensa pedimos a los bailarines que no hicieran más acrobacias”.

No obstante, Latorre denunció que “de manera muy extraña, se presentaron algunos cortes de sonido antes de la lluvia”. “No podemos afirmar que esto se debió a actos vandálicos, pero sí hay evidencias de cables trozados en audio, video y luces, lo que nos hace pensar que hubo otro tipos de situaciones, que sin embargo pudimos solucionar a tiempo para que el show no se detuviera”.

En materia de seguridad, el balance también fue positivo. Antes, durante y después del Salsódromo no hubo alteraciones del orden por parte de los asistentes.

“Tenemos un balance positivo, pudimos garantizar la seguridad tanto de asistentes como de bailarines. Esta era una de nuestras preocupaciones por las amenazas recibidas en días anteriores”, indicó María Ximena Román, secretaria de Seguridad.Por su parte, el brigadier general Hugo Casas, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, señaló que el “comportamiento de los asistentes fue extraordinario” y que hubo “completa tranquilidad”.

“Nuestros 2.500 policías se movieron donde había posibles problemas y hemos logrado afrontar algunas situaciones y controlar a tiempo. Se trata de situaciones propias de una congregación de más de 200.000 personas”, concluyó el oficial.

En materia de movilidad, las autoridades de tránsito informaron al cierre del desfile que no se presentaron accidentes o congestiones mayores en las vías aledañas a la Autopista Suroriental. Para controlar el flujo vehicular estuvieron dispuestos 155 agentes de tránsito.

Así, bajo un cielo cargado de agua, el Salsódromo una vez más impresionó a miles de asistentes. Y Cali fue un solo corazón bailando bajo la lluvia. + (PE/Nodal)

SN 005/18

 

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