La detención de Lula marca la Asamblea de los obispos brasileños  

Lula Obispo II

 El momento político que vive Brasil, acentuado con la prisión del ex-presidente Lula da Silva, puede influir decisivamente en la 56ª Asamblea General de los Obispos de Brasil que se inició el 11 en Aparecida y finalizará el 20..

“Al contrario de lo que ha sucedido con diferentes diócesis y organismos dependientes de la CNBB, Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués, el episcopado brasileño no se ha pronunciado en su conjunto ante el momento actual, que muchos califican de histórico y que una vez más pone en jaque a la siempre débil democracia brasileña. El episcopado, que no podemos olvidar está compuesto por más 500 prelados, si tenemos en cuenta a los obispos eméritos, está dividido, como sucede con la propia sociedad brasileña” detalla Luis Miguel Modino, brasileño, en su articulo publicado en Religión Digital

Menciona que Monseñor Angélico Sándalo Bernardino, obispo emérito de Blumenau, “amigo personal de Lula da Silva desde hace muchos años, participó de una celebración ecuménica, en el mismo día de la detención del ex-presidente, en memoria de su esposa, Marisa Leticia, fallecida el pasado año y que esa fecha cumplía años” fue criticado  en la web y redes sociales que grupos conservadores  utilizan para atacar la Conferencia Episcopal de Brasil,

Por otro lado, ante la actitud de Monseñor Angélico, la Archidiócesis de São Paulo ha emitido una nota en la que señala que “fue una iniciativa personal de quien promovió el acto” y que el arzobispo, el Cardenal Odilo Scherer, “lamenta la instrumentalización política del acto religioso”.

Modino aprecia que entre las muestras de apoyo a la actitud de Monseñor Sándalo Bernadino, “la más divulgada y vehemente, surgió de la Iglesia Pueblo de Dios en Movimiento. Visiones enfrentadas dentro de la misma Iglesia y conferencia episcopal, que en opinión de muchos, pueden provocar algún tipo de tensión a lo largo de los próximos días”.

Además el Consejo Indigenista Misionero, en nota pública, ha calificado la prisión de Lula como “una estrategia de los grandes conglomerados empresariales”, denunciando que “parte del judiciario se curva a los intereses privados elitistas basando decisiones persecutorias en un pseudo discurso anticorrupción”, siendo un paso más “de la persecución, de la criminalización y de la represión contra líderes y movimientos sociales que ayudan a organizar la resistencia contra la rapiña de los derechos de la población y del patrimonio público en el país”.

También el periodista menciona la Comisión Pastoral de la Tierra, que califica la prisión del ex-presidente, al que define como “preso político”, como instrumento para “consolidar la sumisión nacional a los intereses ilimitados del capital global”, y junto con eso, “para impedir que la vuelta de Lula se concrete y venga a deshacer medidas de concentración de riqueza y poder”.

EL hecho de que el tratamiento no es el mismo “para otros líderes, de otros partidos, practicantes de crímenes notorios” hace que la CPT afirme que se  quiere “nutrir estratégicamente el odio, la intolerancia y el prejuicio, expresiones del fascismo social, en que sólo vale el individuo con sus intereses privados, no más la sociedad y el compartir colectivo de bienes comunes y públicos”.

La Prelatura de São Félix do Araguaia, con su Obispo Monseñor Adriano Ciocca Vasino y su Obispo emérito Monseñor Pedro Casaldáliga, junto con los agentes de pastoral, también se han pronunciado, pues “desde 2013, constatamos la persecución violenta a los gobiernos populares (Lula y Dilma), a los militantes y a todos los que buscan construir una sociedad justa y digna para todos en Brasil y en América Latina, oponiéndose a la dictadura del capital internacional”. Sostienen que continuarán “luchando por la utopía del Reino”, ya que como dice Casaldáliga “nuestras causas valen más que nuestras vidas”.

.Para Modino.” No cabe duda que esta es una situación seguida de cerca por el Papa Francisco, pues no en vano, él se encontró para una larga conversación con el Cardenal Sergio da Rocha, Presidente del episcopado brasileño, este último 6 de abril, fecha en que durante la madrugada el Supremo Tribunal Federal se había pronunciado a favor de la prisión de Lula da Silva”. Ya en Aparecida el  Papa había dicho, “no se dejen robar la esperanza”.

Modino opina que hay “Muchas expectativas ante un encuentro del que se esperan profundas reflexiones que puedan orientar la vida de la Iglesia y de la sociedad brasileña. No en vano, el episcopado brasileño fue durante décadas uno de los principales referentes en la construcción del país y una de las entidades con mayor autoridad moral” y que “Dejar pasar el momento, sería motivo para que algunos calificasen al episcopado brasileño como medroso. Pero al mismo tiempo, cualquier pronunciamiento que defienda la Democracia y los derechos de los más pobres, que constantemente pretende aniquilar el actual gobierno, puede hacer que otros colectivos tilden a esos mismos obispos de comunistas, como ya ha sucedido con algunas de las últimas notas”

“Esto muestra que la situación no es fácil” sostiene Modino, quien agrega que “eso no puede ser disculpa para dejar de dar una respuesta a la luz de la Doctrina de la Iglesia y, sobre todo, del Evangelio, donde Jesús siempre estuvo al lado las víctimas del sistema” (PE)

Foto Lula con el obispo Angélico Sándalo Bernardino

SN 118/18

 

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