Venezuela La paz es posible si el Episcopado se convierte en su misión pastoral  

 

Fortin OscarPor Oscar Fortin *

Canadá.

Hubo un tiempo en que los que llamaban a la conversión de los pueblos eran los obispos, los sacerdotes, el Papa y sus seguidores. Hoy, nos encontramos en que son los creyentes y fieles que llaman a la conversión de sus pastores. Ya lo vimos recientemente con el episcopado chileno y lo veremos más a menudo en varios otros sectores como es el caso de que voy hablar en el presente artículo.

Los últimos acontecimientos, tales la divulgación del Plan de Estados Unidos para derrotar la revolución bolivariana y los resultados de las elecciones presidenciales que gano el candidato Nicolás Maduro con una gran mayoría sobre su más cercano adversario, interpelan fuertemente al episcopado venezolano.

Son bien conocidas sus tomas de posición en contra del gobierno revolucionario bolivariano que califica de dictadura, de totalitarismo etc… Las últimas elecciones revelan algo de totalmente distinto. La democracia se revela bien viva y la hubiera sido mucho más si los llamados a no votar no hubieran existido.

Curiosamente, esos llamados vinieron de los que se presentan como los defensores de la democracia. Todos sabemos que, en democracia, es el pueblo que tiene la última palabra y pedir lo de no tomar la palabra con su voto es como substituirse a su propio poder. En la Constitución venezolana hay una disposición que impide que se llame al pueblo a no ir a votar sobre todo cuando se trata decidir de su porvenir político, económico, social.

Hasta ahora, el episcopado venezolano se ha definido como una fuerza de la oposición y un aliado incondicional del Plan de Washington en contra de Venezuela. Este Plan ha sido revelado por la periodista argentina Stella Calloni.

Se trata de un plan que trata sobre distintas formas de mentira, engaño, manipulación, crimen en su forma económica, política y social. Nada para justificar, de una forma o otra, la complicidad de un episcopado católico, dedicado a los valores del Evangelio de verdad, de justicia, de solidaridad humana, de compasión, de misericordia. Hacerse cómplice de un plan así seria negar sus propios valores y alegarse del camino ensenado por Jesús de Nazaret.

El día que este episcopado se convierta a su verdadera misión, el plan de los mentirosos, de los manipuladores, de los criminales, no podrá más contra el pueblo de Venezuela.

Habrá allí pastores que sabrán denunciar toda la hipocresía de los autores de este plan así como sus crímenes en contra del pueblo venezolano.

Con un tal episcopado, el pueblo volverá a unirse y los invasores no podrán ya contar con su apoyo. Se trata de una conversión que dice NO de forma firme a las ambiciones del Imperio y a su sumisión. Un NO que reproduce el NO de Jesús a la tentación a la cual había sido sometido por el gran imperio Mammon:

“Todo esto te daré, si postrado me adorares.”

La hora de la reflexión y de la conversión ha llegado. Sea que elija al imperio Mammon con sus poderes y riquezas o sea que elija a Jesús en medio de su pueblo haciéndolo respetar y amar. + (PE/Atrio)

Omar Fortin por sí mismo. “Estuve en Chile como sacerdote (1969-1972), trabajé en organismos de cooperación internacionales (1974-1978), en México (1985-1988) como diplomático por el gobierno de Quebec Obtuve  formación en Ciencia política (Master) y en teología (Master”

SN 185/18                         

 

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