Parámetros de la doctrina político-social de la Iglesia católica

Vaticano

“Confusión en cuanto a su poder político, como Estado, y a su poder apostólico”

Por Oscar Fortín,  

Canadá

Su influencia no le viene de la dimensión de su territorio sino de sus principales actores (el papa, los obispos y cardenales, los nuncios apostólicos etc.) que influyen sobre millones de personas y miles de instituciones

El Patriarca Bartolomé, en su visita recién al papa Francisco, impulsó en el Vaticano “una agenda cristiana por el bien común”. Se trata de una iniciativa muy positiva que pone a prueba la fe frente a los desafíos sociales y políticos que reclaman soluciones concretas mas que oraciones sin compromisos. En este contexto, les propongo una reflexión que destaca cuales pudieran ser los parámetros políticos y sociales para que la Iglesia actué siempre conforme a su misión evangélicas y a las exigencias del bien común de los pueblos.

Iglesia y Vaticano

La Iglesia católica se convierte, a través del Estado Vaticano, en un poder político que la coloca, como Estado, al nivel de todos los Estados del mundo. Este estatuto la convierte en uno de los 194 miembros de la Asamblea general de las Naciones Unidas. A ello, se añade el establecimiento de las representaciones diplomáticas en la mayoría de los países del mundo. Su influencia no le viene de la dimensión de su territorio sino de sus principales actores (el papa, los obispos y cardenales, los nuncios apostólicos etc.) que influyen sobre millones de personas y miles de instituciones.

Por otro lado, la Iglesia se define, ante todo, por su poder apostólico que la dedica al desarrollo y a la valorización de los grandes valores evangélicos. Mas allá del cumplimiento del culto de los sacramentos, tiene, ella, la preocupación para que se hagan realidades el cumplimiento de los valores de justicia, de verdad, de solidaridad y de compasión.

En las últimas décadas, esa Iglesia pastoral produjo documentos, dando, así, consistencia a una doctrina social siempre renovada, aclarando, según los tiempos, los caminos por donde caminar. Por supuesto que el “BIEN COMUN” y el respeto de los DERECHOS HUMANOS son referencias importantes en esta doctrina.

Confusión en los dos poderes

Su doble estatuto, en cuanto a su poder político, como Estado, y a su poder apostólico, en cuanto a su pastoral, no son sin crear mucha confusión en sus compromisos sea como pastores o sea como actores políticos. Importa recordar que la Iglesia no nació con ese poder político y que ese último no es una parte esencial a su existencia como Iglesia y aún menos a su vida como pueblo de Dios.

El panorama actual de la Iglesia nos da, tristemente, la imagen de una Iglesia dividida entre los miembros de su pueblo a base de los compromisos políticos de sus episcopados que dan con los grandes et potentes de este mundo, cuyos objetivos no son de venir ayudar al la viuda, al emigrante, al pobre sin defensa, sino a tomar el control de las instituciones políticas, económicas y sociales de los pueblos para aprovecharse de sus riquezas y de su posicionamiento geopolítico al contraer a otros teniendo propósitos similares. + (PE/RD)

SN 197/18  

 

 

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