El Periodista: Nuncio De La Realidad

Dia del Peeriodista Walsh

Por Juan Carlos Dido

Buenos Aires.

El periodista puede ser considerado un nuncio. Es un mensajero y este es el significado fundamental del término. Dice su mensaje. Lo crea, lo proclama y lo difunde. El mensaje tiene que ser verdadero, con toda la relatividad que puede tener la palabra.

El nuncio es el mensajero de la verdad. ¿De dónde obtiene su verdad? el periodista nuncio abreva en una única fuente: la realidad. Podrá llegar a ella por diversos caminos, por distintas fuentes intermediarias, pero no adoptará ningún dato procedente de ellas si no está seguro de que se originan en la realidad. El periodista nuncio puede y debe realizar varias acciones directamente vinculadas con esa condición.

Cuando el periodista nuncio expone los hechos, informa acerca de lo que sucede, entonces a-nuncia. Sus anuncios son resultado de la observación y el análisis. Relacionan actos, presentan causas y consecuencias, ordenan, corrigen y corroboran.

Cuando el periodista nuncio propone declaraciones, interpreta discursos, atiende palabras de otras personas, transmite conclusiones, entonces el periodista e-nuncia. Sus enunciados son expresiones clarificadoras, orientadoras y valiosas.

Cuando el periodista nuncio se anticipa a los acontecimientos, lo hace porque ha realizado un estudio de los factores que intervienen en los sucesos y ha detectado hacia dónde apuntan, arriesgando una hipótesis de posibles desenlaces. En esta acción, el periodista pre-nuncia. Actúa como una especie de profeta que se hace eco de las voces de los otros como los profetas lo hacían con la voz de Dios. Al prenunciar, el periodista nuncio alerta sobre lo que vendrá.

Cuando fija su posición frente a la realidad y se planta con un “de acá no me muevo”, el periodista se pro-nuncia. Lo hace al defender sus opiniones, fundamentar sus criterios, sostener sus convicciones. Sus pronunciamientos son como declaraciones de principios que conforman un orden de conducta en la profesión y en la vida.

Cuando revela hechos que otros quieren mantener ocultos para proteger intereses espurios, entonces el periodista de-nuncia. Denuncia la corrupción, la inmoralidad, el engaño, la injusticia, la violencia, el desinterés, la falta de solidaridad. Indaga, evalúa y critica. Actúa como un juez sin estrado que tiene en la gente su único tribunal de casación.

Y cuando el periodista está impedido de cumplir las funciones de nuncio; cuando las presiones lo ahogan, el poder lo persigue, los gobiernos lo censuran, los políticos lo silencian, entonces el periodista re-nuncia. Renuncia para tomar nuevo impulso y reafirmarse como nuncio de la realidad, mensajero de la verdad. + (PE)

 Juan Carlos Dido catedrático de la Carrera de Locución en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLM) y miembro del Centro de Estudios Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales. Es Magíster en “Comunicación, Cultura y Discursos mediáticos”, Autor de numerosos artículos y libros. Participa en la Iglesia Metodista de Flores.

SN 207/18

 

 

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