Las mujeres siguen siendo penalizadas

Por Aníbal SicardiNely Pila

Bahía Blanca

 El Senado de Argentina acaba de dictaminar que la mujer sigue penalizada mediante 38 votos a favor de la esclavitud y 31 por la libertad.

El tema convocante fue la despenalización del aborto. El derecho a la mujer que decidía abortar para que lo hiciese en condiciones de seguridad para su atención. Un derecho que le corresponde, pero que la mayoría del Senado creyó que no era así.

Se subraya lo de que el “Senado creyó” porque no hubo argumentaciones sobre la no libertad de la mujer para decidir sino creencias. Quienes estaban en contra de la media sanción ganada en Diputados tuvieron la capacidad de introducir el tema del aborto en la primera plana de la discusión.

El Movimiento de los Pañuelos Verdes reaccionó con habilidad para demostrar que el tema era la libertad de la mujer para decir que si al aborto y no el aborto en sí mismo. De aprobarse la ley nadie estaba obligada a tener que hacerlo. La cuestión era simple, sacar a la mujer de la clandestinidad.

Claro, no era tan simple como parecía. Darle a la mujer ese Derecho era posibilitarla que estuviese Erguida, no Doblada, no Sumisa, no Arrodillada lavando los pisos, ni Acostada ofreciendo la vagina al machismo del varón.

Detrás de eso se encuentran las cosas de las que no se hablan, el Cuerpo, el Deseo, el Sexo. Las cosas que se hablan entre los varones, pero no debe pasar a la charla entre las mujeres. Menos que la practiquen como legitimas para ellas.

Armado el esquema, el debate  entró en el redil de la conversación circular. Veamos el Senado. Se esperaba lo que ocurrió. El doble discurso. Sabe que la sociedad cambió, pero darán la batalla hasta el final, con el objetivo de dificultarla todo lo que sea posible.

No quieren perder sus privilegios de directores de tiempo completo para dictaminar lo que la sociedad debe ser. En verdad hay que reconocer que 31 de sus miembros votaron por la libertad y no la esclavitud de la mujer. Un número alto para una institución troglodita. Prehistórica. Cavernícola.

La conversación se la asoció a la religión. Un término para ver ya que las que se metieron en la conversación fueron instituciones. La Iglesia Católica Romana y una parte de las que se conocen como “iglesias evangélicas”. Resalto este asunto de una “parte” de las “iglesias evangélicas”, pero debería decir lo mismo de la Iglesia Católica Romana que, si bien dogmáticamente tienen derecho a defender lo que creen, la forma de actuar y enredar el asunto no representa a la totalidad de su feligresía.

Ambos sectores institucionales tienen esa misma visión de la mujer, sumisa, arrodillada, vaginal. Apelan a conceptos del pasado cuyas decisiones fueron formuladas por varones en un ambiente patoteramente machista, conocido como patriarcal.

Si se habla de lo religioso debe tenerse en cuenta como en lo subjetivo esta introducido que ser argentino o argentina es sinónimo de ser católico romano y en los llamados evangélicos estar sujeto a los “evangelicales” del sur de Estados Unidos que conlleva una visión social totalmente imperial disfrazada de piedad pseudo cristiana.

El punto esencial se encuentra en el Movimiento Feminista. Su afirmación de que están ganado aun cuando el Senado aprobó el retroceso, es una aseveración correcta.  No es una simple enunciación de auto engaño sino una visión del derrotero de la sociedad que cambia para bien de todas y todos.

Como participante activo de la Iglesia Metodista resalto la declaración del obispo metodista Américo Jara Reyes quien, en su declaración sobre el tema, defiende el derecho de la mujer a tener su libertad sin meterse en la discusión del aborto eludiendo introducirse en un debate instituidos en el pasado machista.

No puedo menos que citar al filósofo francés Jacques Derrida quien sostenía que “Si hay una cuestión de la religión, esta no debe ser ya *una cuestión de la religión*. Ni simplemente una respuesta a esa cuestión. La cuestión de la religión es, ante todo, la cuestión de la cuestión”

Tampoco puedo obviar a Nelly “Pila” Minyersky, 89 años, una de las pioneras de la Campaña en Argentina, quien, luego de la votación en la Cámara de Diputados decía “No paran de llegarme mensajes. Ayer me mandó mail una colega con la que no hablaba hace años y me recordó que en el discurso que di cuando me declararon ciudadana ilustre dije que esta ley era una deuda. Había chicas que me pedían fotos para mostrarle a la madre, a la abuela. Mis nietos, mis hijos y todo el mundo toma esta bandera”

Y así es, adolescentes, jóvenes que viven su autonomía y que apelan a que todas y todos debemos tomar parte de esta revolución y saldar la deuda con la libertad de la mujer. + (PE)

  • Anibal Sicardi, pastor (j) de la Iglesia Metodista Central de Bahía Blanca

Foto. Nelly “Pila” Minyersky. Publicada en Página 12.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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