Poco pan, pésimo circo, rumores de default y discurso clave y relevante

Guayasamin El Grito II

Por Anibal Sicardi

Bahía Blanca

Panem et circenses, el enunciado adjudicado al poeta romano Juvenal, adquirió rango gubernamental en Argentina. La frase circulaba en la oposición señalando la planificación distrativa del gobierno para esconder sus fracasos. Hete aquí que, superando los asombros a los que no terminamos de acostumbrarnos, aparece la certificación oficial desde el mismo gobierno.

Carlos Pagni es el principal vocero periodístico del diario La Nación. Además tiene cercanísima relación con Nicolás Dujovne, Ministro de Hacienda. El 3 de agosto del corriente año, La Nación publicó opiniones de Pagni y entre ellas el periodista afirma que “Un ministro actual “dijo que ‘Si no hay pan, que haya circo’. El oficialismo piensa que si no mejora la economía, al menos se justifica con un proceso de transparencia” Lo dice Pagni. Lo publica La Nación. Más oficial difícil de conseguir.

Apelo como titular al “poco pan” porque algo se consigue y da pie para señalar que el lema original hablaba de que el pan existía. La consigna era “pan y circo” Julio César distribuía trigo gratuitamente o muy barato beneficiando, según se dice, a unas 200.000 personas,  al mismo tiempo que creaba “distracciones” /”entretenimientos” para que la población no advirtieran su política imperial. Algo parecido hizo Aureliano.

“Los que se lavan la cara con cemento”, según la descripción de una señora bahiense entrada en años cuanto terció en una discusión política sobre la adjetivación de los dirigentes gubernamentales, mandan el trigo hacia el exterior aumentando el precio interno y no saben dar entretenimiento válido y de alcance real.

De allí el atrevimiento de  mencionar “pésimo circo” Recordemos el asunto de los globos…. amarillos, como la “prensa amarilla”. La foto del actual Ejecutivo con una niña de las villas. El ómnibus donde presuntamente se desplazaba ese Ejecutivo lleno de pasajeros…que eran actores contratados. Ahora, todavía presente, el asunto de los Cuadernos, perdón, de las fotocopias, con derivaciones en germen y que ya asusta al Gobierno.

El efecto de esta planificación, que no tienen la sagacidad de Julio César  y Aureliano, es discutible. Lo que ocurrió es que desde la segunda manifestación por Alberto Nisman, cuando era Presidenta Cristina Fernández Kirchner, lograron introducir el antiperonismo similar (o igual) al de 1943-45, siguió hasta las matanzas del 55 y ahora está en ese 25%-30% que suele aparecer aliado a la defensa de la Dictadura del 76, apoyando el régimen actual. Hablar de “falta de sagacidad” es un permiso literario porque el asunto es otro, una cuestión de clase social y de desamor por Argentina.

Allí está el tema de los rumores del default. Otra vez el problema de lectura. De esa posibilidad lo certifican los números de la economía. No pegan ni una. Pero el punto es que los que hablan de eso es el mismo gobierno.

Ahora se promueve la visita del Presidente a Estados Unidos -reunión con dos presuntos carteles económicos- para defender que no habrá default. Hablaron tanto de la Segunda Venida, disculpen, del Segundo Semestre, y otros pronósticos similares, que se pone la carne de gallina cuando ahora anuncian que no habrá default.

La historia tiene sus vueltas. En medio de esa hecatombe surge un discurso. El de Cristina Fernández Kirchner (CFK) en el Senado.  Hay que tomar distancia de si se esta a favor o en contra de ella y examinar su contenido y forma de expresarlo para ubicarse en lo que fue ese discurso.

Bien lo describe Horacio González en Página 12, el 24 de este mes, agosto, Sostiene que “En otros momentos de la historia de este desdichado país, lo hicieron un Lisandro de la Torre, un Moisés Lebensohn, un Leandro Alem, un Palacios, un del Valle Ibarlucea o, permítanme recordarlo, un Cooke. No importan las diferencias de tiempo, estilo o ideología. Importa que aun contamos con voces que heredan otras voces, que en una situación de adversidad, no se han dejado humillar”

Hay que volver a ver la versión oficial televisiva. Las caras de los senadores y senadoras cuando CFK los desnudaba con afirmaciones como si ellos y ellas creen que es verdad lo que dicen los arrepentidos,…  o cuando le recordó a la Vice Presidenta que en su domicilio se encontró dinero no justificado, pero no se hizo allanamientos, o lo poco y nada mencionado, que ella mismo votó a favor de los allanamientos. Los medios hegemónicos todavía no reaccionaron ante ese discurso. Tampoco de la farsa de los allanamientos. Para su trabajo pseudo periodístico se abrazaron a José López, el de los bolsos, para ver si picaban con el ahora ídolo arrepentido.

Un discurso que rompe con el consenso social de no demostrarse distinta, distinto, de esconder las emociones, de que todo esta dicho y debe mantenerse las estanterías. Un consenso social que introduce la chatura y elimina los y las  disconformes, los héroes, las heroínas,  como demuestra cabalmente Peter Sloterdijk en su “Ira y Tiempo” .

CFK le dijo basta a esa estrategia, que incluía su deslegitimación política, pero que  sustancialmente, apela al servilismo. Las más clara de su postura en este tema fue el “Yo no soy el problema, el problema son ustedes” dándose tiempo para mirar a sus colegas senatoriales.

Junto con la afirmación política en sí, de valor indudable, CFK produce un cambio sustancial en el estrato del consenso de la chatura y en el lenguaje social. Cambia la visión del enclaustramiento del discurso único y abre la ventana para que entre el aire fresco de decir las cosas que pensamos, sentimos, vivimos. Al decir de Horacio Gónzalez “hay que heredar otras voces “, salir de la humillación, de la mediocridad y apostar a la grandeza de nuestras vidas como lo explicitaba Walt Whitman.

De todas formas, aceptando que CFK tiene razón cuando dice que no es el problema relacionándolo con las críticas que le aplican, se me hace que “CFK es el problema” Hay demasiada distancia entre su inteligencia, capacidad de análisis y función de líder con el resto de la dirigencia política. Y es mujer. Imposible de digerir para un gran estrato machista, que incluye mujeres. Su intervención fue clave. Indudable. Habrá un antes y un después de esa voz. + (PE)

Imagen El Grito d Oswaldo Guayasamín, Ecuador.

SN 305/18

 

 

 

 

 

 

 

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