Bolsonaro Y Su Extraño Dios De Las Armas

 

Brasil

Artículo de Juan Arias,

publicado en El País el 10/08/18 (en portugués)

 

Mezclar lo divino con lo profano, la Iglesia con el Ejército y la fe con las urnas es preparar el terreno para nuevas guerras.

El ex paracaidista Jair Bolsonaro de extrema derecha y candidato a presidente del Brasil considera “una misión de Dios” que el Brasil tenga un gobierno integrado por militares.

Así lo manifestó hace unos días en el Foro de la Unión Industrial del Azúcar (Unica) en San Pablo. En mis ministerios tendré, sí, muchos militares, afirmó. Y serían de la primera división, “atacantes como Neymar” Piensa por lo tanto que de ganar las elecciones colocaría en manos de generales del Ejército los Ministerios clave de su gobierno. Y todo eso por fidelidad a Dios.

Bolsonaro justifica la integración de un posible ejecutivo integrado por militares argumentando que si los gobiernos anteriores eligieron como ministros a “guerrilleros, terroristas y corruptos”, ¿por qué no podría convocar él a generales del Ejército?

El ex paracaidista quiere unir hábilmente en un solo abrazo electoral a las dos instituciones que según las encuestas son las más apreciadas por los brasileños: el Ejército y la Iglesia.

Pretende que hacer un gobierno de militares es algo que Dios le pide. De ese modo lograría realizar el milagro, o la aberración, de que el ejército gobernase el país sin recurrir a un golpe militar. Ascanio Seleme describió en una de sus columnas de O Globo la conjunción imaginada por Bolsonaro entre la Iglesia y los militares durante la convención que consagró su candidatura presidencial; “En ciertos momentos la convención parecía el culto de una gran iglesia evangélica (…) En otros, la sensación era la de estar en un cuartel”

Bolsonaro es un personaje que sabe usar bastante bien la falacia de querer resolver problemas complejos con recetas simples.

Una de ellas es querer sacar al país de la crisis política, económica y moral castigándolo con un equipo de gobierno integrado por miembros del Ejército. Demostró así que piensa en serio el proyecto de elegir como su Vice al general Mourao, que ya había insinuado hace algunos meses que ante la crisis política e institucional que aqueja al Brasil resulta necesaria la intervención militar.

Es un militar defensor de la dictadura y de las torturas que se permitió arriesgar, inmediatamente opiniones culturales de tono racista al afirmar que los brasileños sufren la “indolencia de los indígenas” y de los “malandras africanos”

Su cargo de vicepresidente lo coloca además constitucionalmente ante la posibilidad de llegar a la presidencia si por algún motivo el titular se viese obligado a abandonar su cargo, algo ya casi normal en este país.

Ya antes de llegar Lula al poder había sido creado el Ministerio de Defensa a cargo de civiles, pero ahora con Bolsonaro tendríamos la anomalía de un gobierno democrático formado por generales.

Brasil tendría en ese caso una serie de problemas que podrían comprometer gravemente a la democracia. Los militares cuya función es defender al Estado, estarían gobernando y eso podría llevar a la confusión al resto de las instituciones.

Es como si alguien quisiera organizar un gobierno con jueces. Se trataría en consecuencia de la muerte del estado de derecho fundado en la división de los poderes. Y todo esto unido a la ambigüedad religiosa de Bolsonaro y sus acólitos que ya insinuaron más de una vez querer gobernar más con la Biblia que con la Constitución.

No sé cuál es ese extraño Dios de las armas que ha inspirado a Bolsonaro el formar un gobierno basado en el ejército para resolver los problemas del país. No ha podido serlo el Dios cristiano o de los evangelios cuya fe profesa el militar porque ese es un Dios de paz –“Todos los que usaren la espada, por la espada morirán (Mateo 26,52) – de perdón y no de venganza, de respeto por los diferentes y defensor de todas la libertades  “La verdad nos hará libres” (Juan 8,31)el Dios que condena las ambigüedades, que pidió a sus discípulos que respetasen las instituciones sin confundirlas : “Den a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César” (Mateo 17,24) les respondió Jesús a los fariseos que intentaban tentarlo confundiendo a Dios con el Estado.

Mezclar lo divino con lo profano, la Iglesia con el Ejército y la fe con las urnas es preparar el terreno para nuevas guerras como las que la humanidad ha sufrido ya en el pasado, muchas de ellas en nombre de ese Dios militar que hoy parece inspirar a Bolsonaro.

Los pastores evangélicos y cristianos han comenzado a preguntarse si pueden, sin traicionar a su propia conciencia, votar a un candidato cuyo Dios es más el de las ametralladoras y de la muerte que de las ramas de olivo de la paz, que son el corazón del cristianismo aún no contaminado por el poder profano. + (PE/El País)

Traducción Susana Merino

Referencia Ver Teólogos Y Pastores Reaccionan Ante El Apoyo De Los Evangelistas A Bolsonaro Despacho SN 347/18 del 180925

SN 348/18

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s