Nicaragua.  Crisis no resuelta que espera respuestas políticas

Nicaragua Bandera

Movimiento de Solidaridad

Suiza

 Comunicado

Aunque la violencia que estalló en la segunda quincena de abril en Nicaragua disminuyó significativamente en las últimas semanas, la crisis política que afecta a ese país centroamericano no ha sido resuelta. Urgen pasos certeros y a corto plazo, con la participación de todos los sectores involucrados, para encontrar un camino viable de consenso.

 Tal es el convencimiento de un grupo numeroso de asociaciones activas desde hace 40 años en la solidaridad con el pueblo nicaragüense. El Movimiento Suizo de solidaridad ratifica su convencimiento en la necesidad de encontrar una solución política a la crisis. Que evite todo riesgo potencial de una escalada hacia una guerra civil y que diluya cualquier tentación trasnochada y homicida de intervención militar extranjera.

La fractura y polarización sociales que se dieron a partir de los hechos que estallaron el 18 de abril del año en curso son un hecho, tristísimo y lamentable.

El dolor que dejan más de 200 muertos, opositores y sandinistas – algunas fuentes hablan de más de 300-; y el saldo de centenares de heridos de los dos sectores y detenidos, pesa en el presente político. Las consecuencias tremendas para la economía nacional – hasta abril en constante crecimiento- están a la vista y atentan directamente contra el conjunto de la sociedad nicaragüense y, en particular, contra los sectores con menos recursos que han visto perderse miles de puestos de trabajo.

Ese trauma solo podrá ser digerido como Nación a través de un espacio amplio de interlocución donde participen representantes de todos los sectores involucrados.

No es a nosotros en tanto Movimiento de solidaridad, dictar recetas a nadie en Nicaragua: ni al Gobierno, ni a la oposición, ni a nuestras contrapartes con quienes trabajamos codo a codo desde hace cuatro décadas.

No es a nosotros de pronunciarnos sobre si hay que adelantar elecciones; o si el Gobierno debe partir o continuar; o sobre la dinámica que debe tener el diálogo, o sobre el rol que puede o no jugar la comunidad internacional. Todas esas son decisiones que le corresponden, únicamente, al Gobierno y al pueblo nicaragüense, con el marco jurídico de su constitución como principal referencia.

En tanto que Movimiento solidario sí nos corresponde, sin embargoratificar nuestra posición – ya adelantada en un primer comunicado del 18 de mayo pasado- sobre la necesidad de un espacio de interlocución política como principal antídoto estratégico contra la violencia. 

Es a nosotros, también, como Movimiento de Solidaridad, de pedir a las autoridades nicaragüenses, medidas para clarificar las causas de las muertes y heridos durante la crisis. De insistir en la necesidad de investigaciones judiciales imparciales para todos los casos de violencia. Y juicios justos para todos los acusados, sean estos opositores u miembros o afines al gobierno.  Todos los ciudadanos deben ser iguales ante la ley, al margen de sus posiciones políticas.

Es también a nosotros como Movimiento de Solidaridad de llamar al Estado/Gobierno nicaragüense, principal responsable en cualquier nación de la gestión de la política interna, de no caer en la tentación de represalias, de aumentar la militarización del país ni de criminalizar a actores sociales. La respuesta a los hechos de violencia debe ser en apego a la ley. La protesta pacífica y la diferencia de opiniones debe estar garantizada. El mantenimiento del orden público debe ser responsabilidad única de la policía debidamente identificada.

Todo esto, aun a pesar que somos conscientes que sectores de la oposición hayan recurrido a métodos violentos (tranques armados, asesinatos de policías y militantes sandinistas, destrucción o saqueo de entidades públicas y medios de transporte), provocando en el momento más fuerte de la crisis una situación dramática de inseguridad en muchas regiones del país. Con graves consecuencias para la economía nacional y con las peores repercusiones para los sectores sociales más vulnerables. No aceptamos esa estrategia de caos y de golpe que desafió el orden constitucional del país.

Insistimos, que según nuestra mirada y las múltiples informaciones que recibimos de nuestras contrapartes nicaragüenses, la crisis no se resolverá con más represión, represalias, persecución a los que piensen diferente, sino con interlocución política, consensosjusticia y reparación a las víctimas.

 Como ya lo adelantamos en mayo pasado y en cada uno de nuestros tres boletines de información publicados estos meses, queremos reiterar que, a pesar de la complejidad de la situación, en tanto que actores principales de la solidaridad suiza, estamos decididos a continuar nuestro apoyo, más que nunca necesario, a nuestras contrapartes en Nicaragua y al pueblo sandinista. No compartimos la posición de sectores de la cooperación que se retiran del país.

No estamos de acuerdo con sectores que en Europa se autodenominan de izquierda y que atacan unilateralmente al Frente Sandinista, silenciando de manera indecente los actos de violencia y asesinatos cometidos por los grupos nicaragüenses opositores favoreciendo a los que desde afuera apuestan también a la estrategia del caos.

Ratificamos nuestro compromiso solidario con todas las asociaciones, grupos locales, iniciativas, ONG nicaragüenses, proyectos en marcha etc. con quienes trabajamos estrechamente desde inicios de los años 80. Y que, en todo este tiempo, -incluidos las últimos meses y semanas y a pesar del impacto de la crisis- no renuncian a continuar en la construcción de una Nicaragua más equitativa, social y humana, principal legado y esencia de la Revolución Sandinista. + (PE)

Firmado en Berna, 1ro de octubre del 2018, por  Asociación Nicaragua-El Salvador de Ginebra; AMCA (Associazione per l’aiuto medido al Centro America); Asociación Maurice Demierre; E-CHANGER; Grupo Nicaragua Hermanamiento Delémont-La Trinidad; Hermanamiento Bienne-San Marcos; Solidaridad de Zúrich con Nicaragua; Zentralamerika Sekretariat (ZAS); así como personas solidarias de Aigle, Berna, Friburgo, Lausana, y otras ciudades del país.

 SN 363/18

 

 

 

 

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