Sueños, Visiones y Sabiduría

 

Brasil ojos

Por Andrés Eidelson

San Miguel Buenos Aires

“Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán SUEÑOS, y los jóvenes recibirán VISIONES” Joel 2:28
“Sépalo bien todo el pueblo de Israel, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Cristo” Hechos 2;36

Hace unas horas, un joven me hablaba de sus visiones sobre temas muy interesantes de la vida.
En un momento, me nombró la SABIDURÍA, como algo ligado a la edad avanzada, por decirlo de una manera sencilla.

La sabiduría es el arte de vivir bien y hacer vivir bien a los demás. El resto en conocimiento, inteligencia, erudición.
La sabiduría congrega en derredor de quien la tiene.
Lo otro, que no es malo, pero sin sabiduría lo es, expulsa, repele, empuja hacia afuera.

De acuerdo al primer texto bíblico -que tiene unos 2500 años de antigüedad y que es sabio por sabio, no por viejo-, lo que sí está ligado a la edad es la diferencia entre tener sueños y tener visiones. El texto reparte sueños a los viejos y visiones a los jóvenes.

Nuestra mente occidentalizada, tiende a meter pirámides jerárquicas en todos lados, y, seguramente, sin esfuerzo ponemos los sueños por sobre las visiones, simplemente por una cuestión de añejamiento, de experiencia.

El problema es que los textos bíblicos tienen “otra cabeza” y no generan estructuras de poder a cada paso. “Los unos y los otros” son eso, y la Biblia no pretende establecer jerarquías, sino, diferencias que nutran al lector.

Los sueños no son mejores que las visiones. Los que tenemos los viejos no es superior a lo que reciben los jóvenes.

Hace 2000 años, un (no tan) joven Pedro, usando el mismo texto de Joel, puso las cosas en su lugar, hablándole a unos (muy) viejos de su tiempo, envejecidos aún más por su incapacidad para comprender lo nuevo, la novedad, la modificación en la historia: los ancianos tuvieron un Mesías y lo asesinaron; los jóvenes recibieron la visión de esa Salvación y lo resucitaron, ya que Su Resurrección en manos de los viejos, hubiera quedado en el olvido.

Dicen que hace 2000 años, después que habló Pedro, algunos cantaron el Salmo que dice

“que se vayan todos
que no quede
ni uno solo”:

Y parece que así fue. Y por esas visiones de esos jóvenes, y por su entrega, hoy podemos saber que esos sueños, esa experiencia, no genera sabiduría “per se”.

Ay de los pueblos, que detectan y sufren una generación de sueños viejos, reciben una nueva generación de visiones sabias, y se aferran a lo viejo y rancio.

Tiempos, sabidurías y decisiones. +(PE)

Imagen El mundo Fluye. Gonzalo Torné, artista plástico, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), en 1949.

SN 408/18

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