HOMENAJE. RUBEN COSTIGLIA / EVOCACION Y PRESENCIA

 

Rubén-Costiglia--Por Carlos Iaquinandi Castro

Madrid.

Desde redacción de SERPAL.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos.
 Hay otros que luchan un año y son mejores.
 Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. 
 Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.”

                                                                                                Bertolt Brecht.

 

Siempre es duro y difícil despedir a un compañero. Pero en este caso, se trata de alguien muy próximo, de esos con los que uno puede trenzar sus vidas a pesar de que las circunstancias impongan una distancia física durante muchos años. Eso ocurrió con Rubén Costiglia, que se nos fue en la madrugada del domingo 11 en México, lejos de su tierra natal, y lejos de nosotros, que residimos en España. Pero el vínculo de años y la calidad humana de Rubén lo mantienen presente, y así será.  Tenía 71 años.

Recibido como Ingeniero Electrónico en la Universidad Nacional del Sur, en Bahía Blanca, participó de la Agrupación Estudiantil 17 de Octubre, y militó en el Peronismo de Base. En los años 70, tras la dictadura militar se fue a España.  Allí le recibimos los bahienses que habíamos llegado meses antes al exilio.

Años más tarde, Rubén se fue a México con su compañera Olga. Allí reiniciaron sus vidas y pronto él pudo acceder como profesor en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Sus conocimientos y su habilidad para trasladarlos a sus alumnos, le fueron abriendo cátedras y pasó por casi todas las carreras del Instituto de Ciencias Básicas e Ingeniería.  En algunos talleres de capacitación para docentes que impartía anualmente se inscribieron doctores en Matemáticas, que decían que querían aprender más. Calculaban que entre universitarios y chicos de bachillerato llegó a dar clase a más de veinte mil alumnos en estos años. Rubén conservó su nacionalidad argentina y española. Y su documento de residencia permanente en Méjico, curiosamente lo inscribió como “inmigrante científico”.

Durante años escribió con regularidad su columna semanal “Nuestra vida y la Ciencia”, que se publicó en el diario “Sintesis”, en Pachuca, Estado de Hidalgo. Notas breves pero precisas y documentadas. El deterioro del planeta, los abusos y las tramas del poder, las injusticias, los análisis y reflexiones sobre el comportamiento humano, fueron algunas de las cuestiones que trató en sus casi 400 artículos. Fue colaborador de SERPAL, ya que publicamos varios de sus artículos e intercambiamos siempre información sobre nuestra América y la situación internacional. También fue un hábil dibujante autodidacta.

Rubén tuvo siempre una curiosidad enorme, una necesidad profunda de saber y conocer. Pero tenía también una especial habilidad para conectar y vincular esa sabiduría y aplicarla en sus clases o en sus conversaciones. Modesto y sencillo ganaba fácilmente el respeto y el afecto de quienes le trataban. Los que fuimos sus amigos y compañeros, sabemos de su compromiso con la Vida, su lucha por un mundo mejor, más justo y libre. No quiero abusar de adjetivos, porque para quienes sepan comprender lo que trato de expresar, es más que suficiente. Y si hace falta alguna otra precisión que exceda un juicio personal, diría que Rubén era un “imprescindible”, como los que señalaba Bertolt Brecht.

Será difícil su ausencia. Pero nos deja su siembra, que nos ayudará a continuar.

Nuestro abrazo para Olga, y para sus hijos Ernesto y Julio. + (PE/Serpal)

SN 440/18

 

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