Obispos contra “la cultura del descarte”

Obispos contra

Por  Washington Uranga

Buenos Aires

 

Los obispos católicos de Lomas de Zamora y San Justo denunciaron  el hacinamiento en la cárceles de la provincia de Buenos Aires y el reciente asesinato de un militante de la CTEP, pidieron “a los poderes de la Provincia” que “adopten las medidas necesarias (…) con el fin de asegurar que las detenciones y las condenas (…) no agreguen a la privación de la libertad lesiones a los derechos humanos de los presos” y reclamaron, en el caso de La Matanza, “la presencia efectiva del Estado que no haga de estos lugares  ‘tierras de nadie’, donde gobierna la marginalidad y la droga bajo la complicidad de ciertos sectores de la seguridad”.

Respecto de la situación en este último municipio los obispos manifiestan que no “podemos obviar sucesos de violencia y de inseguridad en La Matanza que tienen como muestra en los últimos días: el no esclarecido incidente que tuvo como consecuencia la muerte de un militante de la CTEP (N. de R. : Rodolfo Orellana) en Ciudad Evita, el incendio del Móvil Sanitario de OPISU en el barrio San Peterburgo y el asesinato por robo de un vecino de Barrio Sarmiento cuando se dirigía a su trabajo en horas de la mañana”.

El texto, difundido por la Conferencia Episcopal, lleva la firma de los obispos Eduardo García, (San Justo), Jorge Lugones (Lomas de Zamora y Presidente de Pastoral Social nacional), Jorge Torres Carbonell y Jorge Ignacio García Cuerva, ambos auxiliares de Lomas de Zamora.

En la declaración episcopal se denuncia “la masacre más grande en la historia de muertos en comisarías” señalando que “el 15 de noviembre fallecieron 4 detenidos en la comisaría 3° de Transradio, en la localidad de 9 de abril, Partido de Esteban Echeverría, en ocasión de un incendio en los calabozos” y que “con el avance de los días, fallecieron también algunos de los detenidos que habían sido internados en ocasión del hecho”, llevando el número de víctimas fatales a ocho hasta la fecha.

Refiriéndose al episodio los obispos católicos ponen en evidencia que “en este caso había 27 personas detenidas, 17 más de la capacidad de dicha comisaría, más allá que la misma estaba clausurada por incumplir con las condiciones básicas de seguridad y habitabilidad” recordando también que “en marzo de este año, el juzgado de Garantías N° 2 de Lomas de Zamora pidió que desalojaran los calabozos y trasladaran a las personas que estaban detenidas”.

El texto agrega que en esa oportunidad la Justicia “notificó a las autoridades policiales, municipales y del gobierno de la provincia respecto de la ‘prohibición de alojamiento en las seccionales con clausura’ y los instó a que no envíen ahí a nuevos detenidos”.

Ya en esa ocasión los obispos de Lomas de Zamora expresaron su “profundo dolor, pidiendo a Dios consuele a sus familias” y remarcando que “este drama es un clamor al Cielo que desnuda la situación inhumana en la que viven los presos”. Según precisa el propio comunicado eclesiástico “se calcula que la super población en las comisarías bonaerenses es de un 290 por ciento, con un excedente de alrededor de 2900 presos”.

Y denuncian los obispos que “el alojamiento de personas en establecimientos policiales, así como el hacinamiento en el sistema penitenciario se ha ido consolidando en la Provincia de Buenos Aires como un componente de las condiciones de privación de la libertad”.

A ello se agrega que “en la Provincia hay alrededor de 42.000 detenidos en cárceles, pero sólo hay plazas para 28.000 aproximadamente, con lo cual el hacinamiento también es brutal en las unidades penitenciarias”. Por eso sostienen los obispos católicos que  “este dato sumado a la cantidad de prisiones preventivas dictadas hace que sea insostenible la situación, y que cualquier dificultad de convivencia, pelea, discusión, etc. sea motivo para encender la violencia en un contexto de encierro que de por sí es violento e inhumano”.

Los obispos recuerdan un anterior documento episcopal (2015) en el que la Iglesia manifestó que “la paz social que tanto anhelamos se ve fuertemente afectada” y pidió “recorrer caminos de reconciliación y de amistad social”.

El documento episcopal termina recordando palabras de Francisco en el sentido de que “vivimos en la cultura del descarte que afecta a tantas personas excluidas, a quienes se  considera desechables”, señalando que “no queremos resignarnos a que esto sea así” y sumando sus palabras a las del Papa en el sentido de que “todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla”. + (PE/Página 12)

SN 441/18

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