Venezuela otra Siria

 

No a la militarizacion extranjera en Venezuela

Por Josep Castelló

Barcelona

  Todos han olvidado lo que era Venezuela antes de Chávez. 60% de pobreza, inseguridad galopante a toda hora, miseria mayoritaria, exclusión social, corrupción gubernamental. Gobernaba, con otros nombres, el mismo bloque social que hoy ejerce oposición allí: las clases adineradas, con el apoyo de EE.UU. Basta hablar de Herrera Campins, de Carlos Andrés Pérez…

 En tiempos de Chávez todos los índices sociales mejoraron: menos pobreza, menos indigencia, menos analfabetismo, menos mortalidad infantil. Lo reconoció aún la prensa conservadora del continente. Igual se le dio un golpe de Estado, vía el empresario Carmona. Fallaron, pero quedó claro el propósito.

 Hoy Venezuela no está bien en lo económico: por presión internacional y por algunos errores gubernamentales. Los que hoy usan esa situación como pretexto, ya se oponían cuando todo estaba bien. Se oponen por ideología. Y tienen derecho, pero sólo si lo hacen dentro de los marcos legales.

 Lamentablemente, hoy EE.UU. digita gran parte de la oposición venezolana. Se cumple un libreto ya practicado en Irak, Libia y Siria, con resultados desastrosos de guerra y hambre.

Se trata de intervenir militarmente en Venezuela, a través del pretexto de una súbita “ayuda humanitaria”. La cual, si fuera cierto que se la quiere, podría darse para que la distribuya el gobierno actual: pero no es así, pues se busca penetrar el territorio bolivariano y cambiar forzadamente sus autoridades. Es una “ayuda” tan tramposa como mezquina: cubre apenas el 1% de los dineros que EE.UU. ha retenido unilateralmente a cuentas bancarias del Estado venezolano.

 Está claro que el petróleo del país hermano promueve la codicia del Norte, que podría así regular el precio mundial con el apoyo títere de Arabia Saudita. Y es evidente que si hay acción militar extranjera en Venezuela, toda Latinoamérica queda en peligro de futuras operaciones parecidas, que pueden ser catastróficas para vidas y recursos de nuestros países.

 Digamos no a la intervención extranjera en Venezuela: es cierto que hay problemas, pero corresponde que los resuelvan los venezolanos, y que la acción desde otros países se canalice por vía de lo diplomático y de los organismosbb multilaterales.

Salvemos la paz, por vía de un diálogo con coordinación de mediadores confiables. Sostengamos el arraigado principio de autodeterminación de los pueblos. En su nombre, todavía podemos evitar la intromisión militar extranjera, así como el baño de sangre que podría acompañarla. + (PE)

SN 157/19

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