Dudas heréticas

Pep Castello

Barcelona

El mundo en que vivimos es casi en su totalidad un territorio de guerra. Lo viene siendo ya desde muy antiguo. Quizá desde la prehistoria. Pero desde la Ilustración acá se suponía que la humanidad avanzaba por sendas de civilización y humano entendimiento. Hoy vemos que no. Los poderosos siguen sin poner freno a su desmesurado afán de hacerse los amos del mundo.

Ante la mucha falta de humanidad que nos aterra, el papa Francisco, como máxima autoridad de la Iglesia Católica Romana, lanza tibios mensajes conciliadores que dejan serias dudas del papel que toman él y la institución que preside. Un día pide apertura al gobierno cubano, es decir, libertad para el capitalismo. Otro le pide al gobierno venezolano que dialogue con la oposición, una oposición que no quiere diálogo sino hacerse con el poder para entregar el país y la nación al Imperio. Más tarde destituye a un obispo que denuncia una represión que lleva ya más de 350 asesinatos…

Nadie sabe de qué lado están el papa Francisco y la institución que preside. Pero no debe extrañarnos, porque la Iglesia Católica Romana ha sido pródiga en ambigüedad a lo largo de los siglos. Ha predicado humildad desde situaciones de poder. Ha alabado la pobreza mientras acumulaba patrimonio y riquezas. Ha predicado misericordia mientras se mostraba inmisericorde con quienes consideraba herejes.

Ante tales evidencias, no hace falta ser hereje para dudar de todo lo que esa “santa institución” ha predicado y predica. Entre los muchos interrogantes que nos asaltan, podemos señalar los siguientes:

¿Cómo sería nuestra civilización occidental, supuestamente cristiana, si la Iglesia Católica Romana se hubiese comportado de forma coherente con lo que los evangelios dicen que fue el mensaje de Jesús de Nazaret?

¿Cómo serían los países de supuesta tradición católica si esa Santa Madre Iglesia no hubiese colaborado, por activa y por pasiva, con los muchos gobiernos criminales que a lo largo del tiempo han tenido que soportar sus poblaciones?

¿Cómo sería nuestro mundo occidental si las personas que se definen como católicas centrasen su ética y su forma de vida en el revolucionario mensaje que encontramos en los evangelios que conocemos como de Marcos, Lucas y Mateo?

¿Hubiese querido el bíblico Jesús de Nazaret verse involucrado en la religión oficial del Imperio Romano o en las poco ejemplares actuaciones de esa Iglesia que afirma ser depositaria del mensaje evangélico?

¿Consideraría Jesús seguidores suyos a quienes a lo largo de los siglos han dado soporte e incluso han protagonizado sangrientas guerras y crueles genocidios?

¿Y a quienes hoy día eligen para gobernar a políticos y partidos de clara ideología neoliberal, con desprecio del mucho daño social que dichas políticas conllevan, los consideraría Jesús seguidores suyos?

Y puestos ya a dudar y preguntarnos, ¿habría llegado hasta nuestros días esa iglesia si no se hubiese prestado a colaborar con todos los poderes terrenales de su tiempo? Y si la respuesta fuese sí, ¿qué tendría de cristiana dicha conducta?

En el seno de la humanidad hay, desde hace siglos, una feroz lucha entre el bien y el mal Miles de personas, religiosas y laicas han dejado su vida en la lucha por un mundo más justo, más fraterno, más humano. Millones de gentes de diversas ideologías y creencias han militado y militan en las filas del bien común.

¡Qué pocas noticias hay de la participación de esa institución eclesiástica al lado de los pueblos oprimidos en ese afán de esclavizarlos que las clases dominantes vienen mostrando a lo largo de los siglos y aún hoy día! ¡Y cuántas que señalan a esa institución al lado de toda clase de opresores!

No decimos con ello que no haya personas de filiación católico-romana comprometidas en favor de las clases oprimidas. Tenemos plena certeza de que las ha habido y las hay. Pero no es a ellas a quienes cuestionamos sino a la institución que dice ser depositaria del mensaje divino.

¿Cómo puede decir que habla en nombre del Dios de Jesús de Nazaret quien no maldice, como maldijo él a quienes mercadeaban en el templo, a quienes para acumular riquezas arman guerras y siembran sufrimiento?

Al hereje impenitente que esto escribe no le parece aceptable la conducta de esa institución que hoy preside el papa Francisco. No. Ni en el pasado ni en la actualidad. Ni en el siglo IV ni en el XXI. Muy otra tendría que ser su actuación para que no nos asaltasen tantas dudas. + (PE)

Imagen Jerzy Duda-Gracz, Artista polaco, Nació el 20 de marzo de 1941,en  Częstochowa, Falleció el 5 de noviembre de 2004 en  Łagów,

Se graduó en la Academia de Bellas Artes de Cracovia.

SN 238/19

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