Jesús para ateos

Libro De Milán Machovec

No es el título de un libro para llamar la atención. Ha muerto hace poco Milan Machovec,(*) marxista en un país de democracias socialistas, Checoslovaquia. «La vida de Jesús encendió el mundo en llamas no por la superioridad de un programa teórico sino porque él mismo se identificó con el programa».

Machovec, marxista no ortodoxo, transformó en 1964 su Instituto de crítica de la Religión en un «seminario de teología» y buscó el diálogo con los cristianos y los intelectuales judíos. Tomó en serio el sermón del monte, veneraba a Gandhi y estaba convencido de que sin sentido de la Transcendencia no se puede afrontar la conciencia del absurdo.

Fue uno de los precursores de la primavera de Praga y consejero del régimen de Dubcek. Los tanques soviéticos «helaron» por la fuerza aquella primavera e impusieron el retorno a la ortodoxia. Fue privado de su cátedra y sometido a estrecha vigilancia. Pero Machovec no abandonó su camino.

En su último libro, «La cuestión de Dios como cuestión del hombre», cuenta que, privado de todo ingreso, tuvo que ganarse la vida como organista en una parroquia de Praga cuyo párroco le protegía de las rondas policiales. Aunque actuaba en clandestinidad, a principios de los setenta recibió una invitación para salir al extranjero.

Varios de los teólogos europeos más conocidos y prestigiados, Karl Rahner, Johan Baprist Metz y Jürgen Moltmann tuvieron con él diálogos teológicos sobre cuestiones de actualidad.

Era un pensador que no buscaba cobertura en cuestiones intemporales. Para él, la cuestión de Dios estaba muy conectada a las preguntas urgentes de la época. En 1986, la Academia Húngara de ciencias y el Vaticano organizaron en Budapest el simposio «Sociedad y valores éticos», uno de los acontecimientos más importantes del diálogo marxista-cristiano.

Machovec se mostró partidario de la coexistencia dialogante de cosmovisiones diversas. Las semillas del cambio estaban germinando. Después del «cambio» (dieWende) fue rehabilitado y retornó a su cátedra en la Facultad.

Algunas personas, en los tiempos gélidos de la dictadura comunista, fueron abriendo el camino. Esto sigue suscitando en nosotros admiración y agradecimiento. Afortunadamente en todos los rincones del mundo sigue habiendo personas capaces de renunciar a sus conveniencias para ser fieles a sus convicciones. + (PE/ABC)

(*) Publicado en ABC.es el 22 de febrero de 2003.

SN 266/19 r

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