CULTURA-LIBROS PRENSA ECUMENICA-ECUPRES

EL SONIDO DE LA VIDA

CARLOS VALLE

Capìtulo 5

LAS FRONTERAS DE LA VIDA 

Teme a la vejez, pues nunca viene sola. Platón . 

El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad.  
Gabriel García Màrquez 

Alejo Carpentier, el conocido escritor cubano, en su conocida obra “Los pasos perdidos” afirmaba: “Debemos buscar el comienzo de todo, de seguro, en la nube que reventó en lluvia aquella tarde, con tan inesperada violencia que sus truenos parecían truenos de otra latitud.” Es esta presente necesidad de ir al comienzo de todo, a fin de que hallar trazos de quienes somos y del sentido de la vida, ansiando que las informaciones imaginadas pudieran provenir del más allá. Un más allá indefinido pero que contendría el misterio de todo. 

La vida como búsqueda 

Pero la búsqueda no siempre tiene los contornos de una manifestación que se supone o se espera trascendente. Muchas veces es andar en las sombras y sin rumbo. ”Buscar algo cuando uno no sabe qué está buscando es muy complicado”, decía con razón Haruki Murakami.

Aún con todas las complicaciones que conlleva la búsqueda no necesariamente la impiden. Muchas veces las contrariedades y los obstáculos tienen en sí mismos un elemento tentador que incita a no abandonar lo que se busca.  Será muy largo enumerar las fatigas de científicos, filósofos y religiosos que bregaron con ahínco y sin pausa en la búsqueda de escondidas verdades. 

No se trata de suponer que hay soluciones mágicas y permanentes, sino de estimular el pensamiento con la convicción que se habla de un camino sin fin, lleno de sorpresas y tropiezos. Posiblemente el mayor problema radica en la fatiga que detiene la búsqueda o en la ilusión de que se ha llegado exitosamente al final del camino. 

Es importante señalar que en esta senda de búsqueda muchas veces ha aparecido, mayormente de sectores religiosos, lo que podría llamarse “la manifestación de los iluminados”. Aquellos que con su prédica radicalizada han intentado proporcionar soluciones que, sin mella, describen el derrotero del significado final de la vida. Su propósito es proveer respuestas sin fisuras, generalmente muy positivas y alentadoras.

La necesidad de tener seguridad en un mundo que, a simple vista, no lo ofrece se convierte en un campo fértil para sembrar sueños irrealizables. En situaciones de necesidad estos mensajes tienen su presencia y efecto calculado. No proveen soluciones, pero sí ilusiones. Mañana será mejor, se convierte en un eslogan de aceptado conformismo.  Lo cierto es que estos mensajes salvadores no han sido tan liberadores y determinantes. Son como la luz de una bengala que comienza por cubrirlo todo y, a poco, su luz se desvanece sin remedio.  

¿Se acaban los sueños? 

MICHAEL HANEKE

¿Hay un momento en que se acaban los sueños por la vida? ¿Hay circunstancias que provocan el abandonar toda búsqueda de una salida de la vorágine del mundo moderno? O ¿hay quienes han encontrado su lugar en el mundo y viven como si, fuera de sus fronteras, nada los estimula ni los perturba? 

Esto lleva a pensar cómo se puede llegar a encarar el ocaso de la vida. Michael Haneke, nos da un ejemplo, seguramente parcial y discutible pero estimulante, en su obra llamada Amor (2012). Es la historia de Anne y Georges Laurents, dos profesores de música retirados que a sus ochenta comparten una vida apacible y armoniosa. La película se desarrolla enteramente en su departamento, reflejo de un mundo que se abastece a si mismo. Al volver de un concierto, dado por uno de sus discípulos, encuentran que la cerradura de su departamento ha sido forzada. Es una señal de alerta y vulnerabilidad.

La serena vida que parece deslizarse sin obstáculos inesperadamente da un vuelco cruel y definitivo. Este pequeño incidente pone de manifiesto no solo la fragilidad de los ancianos sino también el quiebre de una noción de invulnerabilidad ausente de la sociedad actual.  La armonía de la vida diaria se alterará definitivamente en la mañana siguiente cuando Anne permanece paralizada y ausente por un cierto tiempo y, posteriormente, no logra recordar que algo hubiera sucedido. Un signo de un quiebre en su mundo sin fisuras que ha sido inesperadamente perturbado, que se manifestará con otras señales que harán que sea hospitalizada, y sometida a una insatisfactoria operación  que traerá como resultado la paralización de la parte derecha de su cuerpo.

Georges trata de explicar a su hija, con cierto acento inflexible, esta nueva situación y los recaudos que ha tomado, ya que su madre no quiere volver jamás a un hospital. El deterioro se irá incrementando pero Georges se negará a que Anne vaya a parar a un asilo, como sugiere con cierta ansiedad su hija. 

La hondura del filme se va reflejando en la paciente y cálida relación que se traduce en cotidianos cuidados, donde Anne quiere mantener su independencia, se las arregla para leer un libro por sí misma, quiere comer sola la comida que Georges ha desmenuzado para ella.  No hay diálogos que nos hablen de su pasado, de la relación de amor que han establecido. Tampoco hay indicios de un trasfondo religioso ni espacio para su consideración.  El quebranto de la salud de Anne, afecta también la vida en común, pero deja fuera el tema de la muerte. Así, un sepelio al que concurre Georges solo produce comentarios risueños. La muerte no es una realidad que atemoriza y domina.  

Cuando las palabras son innecesarias 

DIRECTOR E INTERPRETES

Hay ciertos momentos en que el amor no necesita expresarse en palabras. Bastan gestos, delicadas acciones de compañerismo y comprensión. Es esa expresión del amor que hace más llevadera las crecientes limitaciones de Anne. En un momento, él le pregunta si ella no haría lo mismo por él. Pero, en un gesto de profundo realismo en el círculo del amor, Anne dice que no sabe. La estructura de una vida en común y ajena a los avatares de la vida no parece permitirse que la muerte sea un determinante futuro. 

A medida que pasa el tiempo ella va perdiendo la habilidad para comunicarse, pareciera que ya no puede controlar su mente. Georges quiere que trate de alimentarse, pero ella rechaza la comida y la bebida. En un gesto de desesperada frustración la abofetea. La película hace una pausa en la que se van sucediendo escena de cuadros campestres, pasando de los más oscuros a los más brillantes. Donde en otras obras la música expresa un cambio o reflexión, aquí es el arte pictórico que la suple. En verdad no hay música incidental en el filme salvo algunas escenas donde es parte esencial de las mismas. 

Finalmente, una tarde Georges acude en vano a calmar a Anne contándole, como solía hacerlo, una historia de su vida, pero ella permanece angustiada y ausente. En un acto carente de premeditación, Georges cubre el rostro de su amada hasta su último suspiro. Luego, sella el departamento y todo da a entender que él también se quitará la vida. La muerte se ha hecho presente y se la ha buscado domesticar,  

El filme se había abierto con la irrupción de la policía en el departamento en el que encuentra sobre su lecho el cuerpo de Anne rodeada de flores. Hay como un silencio de angustia y respeto, como una tierna despedida a quien su mente y su espíritu parecen haberla abandonado para siempre. Pero, a la vez, como una amalgama de dos vidas que no pueden entenderse aisladamente. 

¿Cómo hablar del amor? 

EMMANUELE RIVA

¿Qué es el amor? Aparte de los comentarios que pudieran hacerse sobre los mundos cerrados, la historia que se ofrece describe, además, como es posible establecer una vida de serena compañía que se acrecienta en medio de la debilidad. Haberlo ubicado en la vida de dos ancianos parece indicar que el amor verdadero es aquello que permanece más allá del tiempo, los ciclos vitales acabados y el nunca predecible futuro. En esos momentos, la vida consiste de pequeñas acciones cotidianas que son expresión de una honda comunión.

Una anterior película de Haneke, “La cinta blanca”, contrasta fuertemente con “Amor”. Allá se trataba de una historia situada en un pueblo rural del norte de Alemania poco antes de la Primera Guerra Mundial,  Haneke la había definido como, “una película sobre cómo todo ideal se pervierte” y “como los principios que aparentan ser absolutos, se convierten en verdaderos monstruos”. Con “Amor” la razón que expone es que intenta estar más cerca de la vida y de todas sus contradictorias complejidades. Amour es un film muy simple y transparente en su formulación. Haneke filma el sufrimiento: nada más que eso, pero tampoco nada menos.” 

Arte y verdad 

JEAN LOUIS TRINTIGNANT

En una reciente entrevista Michael Haneke decía: “No encuentro a mis películas tan sombrías. Las encuentro realistas. Miro al mundo y busco trabajar con lo que allí veo… En el cine tienes que permanecer con la verdad… Pienso que el arte está obligado a hablar la verdad, de manera que tome una decisión consiente de hablar solo de ella.” (Sight & Sound, Diciembre 2012) 

Se ha dicho que el filme habla de la vida cuando se va, de la muerte cuando llega, del amor que perdura hasta el final, Por eso no puede sino ser triste, crudo y perturbador, aunque Haneke lo aborda con un pudor que no disimula los momentos más desgarradores, tampoco admite las lágrimas ni las apelaciones emotivas. 

Si alguna escena pudiera considerarse como de cierta crueldad probablemente  manifitesta el mayor acto de amor que el compasivo y sacrificado marido ofrece a la que es, hasta el último momento, la mujer de su vida. 

La verdad que comparte Haneke está exenta de trampas  de todo tipo, despojada de sentimentalismos para atraer la mirada. La esencia de este amor reside en la simpleza del diario compromiso. Para expresarlo requirió de rostros que pudieran expresar con mínimos gestos los distintos momentos cruciales que enfrentan los protagonistas. Encontró en la insuperable interpretación de dos octogenarios artistas – Jean Louis Trintignant (82) y Emmanuele Riva (85), que falleciere en diciembre de 2017- la justa medida para hacer de una vivencia tan extrema una ocasión para exaltar el misterio de la vida y el amor. + (PE)

 Ecupres publica semanalmente un capítulo del nuevo libro de Carlos A. Valle “El Sonido de la vida” Si desea recibirlo solicítelo a anibal.sicardi@gmail.com.

También puede solicitar copias de los cuatro capítulos publicados Cuando los principios pretenden ser absolutos; En torno de la realidad y el misterio; Recuerdos y Mandatos; La pasión por la vida.

SN 408/19

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s