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EL SONIDO DE LA VIDA

CARLOS VALLE

Capítulo 8

UNA PERSISTENTE PRESENCIA (I)


En la profundidad del invierno, aprendí que en mi interior hay un verano invencible. Albert Camus

No importa lo lento que vayas mientras no pares. Confucio

Son los Evangelios, básicamente, los que nos proveen todo lo que conocemos acerca de Jesús. Sus relatos no son biográficos sino esencialmente mensajes, testimonios. Al desaparecer los testigos oculares el texto escrito se abre a las interpretaciones. La historia de la Iglesia está plagada de incesantes discusiones acerca de si Jesús era solamente humano, divino o ambas cosas a la vez. También se cuestionó su propia existencia para considerarlo un mito tradicional reelaborado.

La imagen de Jesús se nutre en la historia de las influencias eclesiásticas, de las argumentaciones teológicas, de la exaltación de ciertos arquetipos, así como la valoración de ciertos rasgos que establecen un particular origen de raza y cultura.

El arte religioso, amparado bajo el mecenazgo de la tutela religiosa, ha reafirmado tradiciones y reforzado creencias tradicionales. Los hechos llamados milagrosos fueron siempre motivo para la imaginería del arte que acompañaba a la religiosidad popular. Los hechos milagros que rompen la estructura de lo cotidiano siempre despiertan la atracción de la gente. Ya lo había mostrado, como se señaló, Fellini en la “Dolce Vita”.

El arte, en general, ha ido reflejando esas influencias y, a su manera, proyectando una postura teológica acerca del Jesús histórico, validando y reelaborando concepciones acerca de su persona.  Cuando el arte se ha despojado de la tutela religiosa ha logrado producir obras que abren espacios de indagación y cuestionamiento postulados tradicionales. Cuando el cine encara el tema religioso todo esto está presente.

Seguramente la figura de Jesús sigue teniendo su lugar en la comunicación masiva, por eso, no es extraño que haya habido tantas producciones cinematográficas que han dado lugar a muy variadas interpretaciones. En esta línea estarán concentradas las siguientes reflexiones.

Jesús y medios

Jesús ha sido tema de más de 150 películas, sólo superado, por Sherlock Holmes, Napoleón y Drácula.  Desde que el cine nació, en 1895, su creador L. Lumiére,  prontamente realizó un filme de media hora sobre la persona de Jesús. A partir de allí, tanto en Europa como en otras partes del mundo, se produjeron cortometrajes o largometrajes sobre el tema. La mayoría de ellos copiaban los modelos del arte pictórico, mayormente surgido por encargos eclesiásticos y su estilo reflejaba puestas en escena teatrales. Todo esto lo heredará el cine.

En los primeros tiempos se presentaba a un Jesús lejano y hierático. En muchas de esas películas aparece solo y exclusivamente de espaldas. La razón esgrimida es que no se puede ver el rostro de Dios. José Luís Sánchez Noriega, de la Universidad Complutense comenta: ”La figura de Cristo no ha dado mucho juego en el cine, porque se le ha sacrificado siempre en aras de un excesivo respeto confesional, lo que implica guiones sin libertad.”

Aunque las películas sobre Jesús son bien recibidas por los cristianos, no gozan de la mejor crítica, ni figuran, salvo uno o dos casos, en las listas de los mejores filmes de la historia. No obstante, llegan a grandes audiencias. Así, en 1926, Cecil B. de Mille, conocido por sus filmes de contenido bíblico, lanza su superproducción “Rey de reyes” de tres horas de duración, subtitulada a unos 30 idiomas, que se convierte en una de las películas mudas más vistas en el mundo.

El racismo metió la cola

Posteriormente, Hollywood buscará un Jesús rubio, de ojos azules y buen mozo, como el arquetipo del verdadero Jesús, cercano a los impuestos cánones comerciales de belleza con marcados trazos de racismo. Es bien sabido que una imagen más honesta debería concordar con la de una persona de tez morena. Este arquetipo se refuerza con superproducciones como “La Historia más grande jamás contada”, filmada en 1965. En la que, el actor sueco Max von Sydow, interpretaba el papel de Cristo. Llegó a a tener varias nominaciones al premio Oscar,

El desafío de Pasolini

En el año anterior año, Pier Paolo Pasolini (1922-1975), proyecta una imagen totalmente distinta con su “El Evangelio según Mateo” (1964). Pasolini fue un escritor, director, novelista italiano que muere asesinado en 1975. Comunista ferviente  respetaba las creencias religiosas de su madre. Susan Sontag consideraba que fue la mayor figura de las letras y las artes de la Italia de posguerra.

En su filme sigue el texto del Evangelio de Mateo, cuyo contenido, llamativamente, sorprendió con espanto a más de uno. Tan es así, que en la España de aquel tiempo estuvo prohibida para menores de 18 años. Pasolini dedica su película al Papa Juan XXIII. La actuaron artistas no profesionales. No usaron maquillaje para ser más naturales, buscando dar una imagen de realidad. Filmada en Calabria, usaron un gramaje que daba la sensación de un cierto primitivismo. Derek Malcom, uno de más agudos críticos cinematográficos dijo que “Este Cristo es un animal político, enojado por la injusticia social. Aún el clamor silencioso desde la cruz parece más creíble.”

Casi 10 años después aparece otra obra musical “Jesucristo Superstar” (1973) basada en una ópera rock de Andrew Lloyd Weber y Tim Rice -luego autores de la ópera “Evita”- que invade el ámbito religioso y plantea serias y perturbadoras preguntas. La intransigencia y el resquemor de algunos llevaron a que, por ejemplo. en Buenos Aires una sala fuese incendiada al intentar hacer conocer esta producción.

Cuando se rehúyen las críticas

Las Iglesias cristianas en general no han estado preparadas para enfrentar las críticas que surgen de este mundo audiovisual, de amplias dimensiones sociales que no se siente deudor a los cánones religiosos tradicionales, que pone en cuestionamiento las consideradas raíces intocables de la fe.

Las manifestaciones audiovisuales despiertan aspectos de la vida humana que se ven expuestos de una nueva manera en la imagen y el sonido, porque apelan a lo inconsciente y a las emociones. La novedad que impone el medio audiovisual sacude la comprensión de los hechos. La tentación que se presenta es empezar a entender que la ficticia realidad refleja verdaderamente lo real. La agria reacción a la historia que describe Pasolini, sujeta al texto del Evangelio de Mateo, mostró como ciertos lectores del Nuevo Testamento se negaban a reconocer el texto mismo como real.

Pasolini lo único que hizo fue contar la historia desde una particular estética. Es, a esa estética que se reaccionó sin llegar a entender que se trataba del mensaje mismo del Evangelio. La imaginación que, la cultura tradicional había desarrollado en la historia estética de la fe cristiana, les impedía comprender una mirada que no coincidiera con lo que pensaban que debía haber sucedido. Al rechazar otras posturas cometían dos errores: dejaban de lado a quien cuestiona negándose al diálogo y a no aceptan reflexionar sobre su fe.

Cuando cambia el lenguaje religioso

En los últimos tiempos el lenguaje religioso ha cambiado. Ya no aparecen las grandes producciones religiosas. Más bien estamos ante directores que se plantean cuestiones religiosas.

Se puede mencionar a Andrei Tarkovsky en Rusia, Wim Wender en Alemania o Krzysztof Kieslowski en Polonia (Decálogo (88-89). En general, estos autores se han negado a considerar que sus obras tuvieran dimensiones religiosas, las consideraban arte, expresiones de la vida comunitaria

En resumen, se podría decir que, salvo algunos pocos ejemplos, los filmes religiosos han dado paso a temáticas que plantean cuestiones religiosas que desbordan los límites tradicionales, pero que esperan ser escuchado porque reflejan hondas preocupaciones y acuciantes realidades presentes.

Será importante concentrar el análisis en los últimos aportes directos sobre la vida de Jesús. No es lugar aquí para hacer un recorrido sobre toda esta filmografía. Por motivos, que se explicarán en cada caso, solo dos filmes más serán mencionados, especialmente porque, a pesar de tener unos años, en su momento sufrieron ataques o censura e intentaron presentar un enfoque particular no exento de intenciones comerciales

Jesús según Martín Scorcese (1)

El primero es “La última tentación de Cristo” (1988) de Martín Scorcese (1942–), un católico ferviente, que realizó su filme basado en la novela del escritor griego Nikos Kazantzakis. Allí se imagina a Jesús casándose con María Magdalena en lugar de morir en la cruz. Aunque libre de pecado sufre todas las tentaciones del ser humano, miedo, duda, pereza, depresión, deseo sexual. Hasta el punto de que Jesús no está  convencido de ser el hijo de Dios. Hay un largo trecho del relato que presenta un inesperado camino que lo corrobora.

Alguno ha comentado que Jesús, en la película, no es un personaje fascinante, sino un individuo atormentado por el sentido de su vida. Quizás por eso, la película levantó ampollas entre los católicos más tradicionales. Pero lo mismo ocurrió entre los evangélicos.  Muchos grupos católicos y de otras confesiones cristianas mostraron su rechazo a la película, por lo que fue prohibida o censurada en muchos países. Tras el estreno, se registraron disturbios en diversas regiones e incluso una sala de cine fue incendiada en Francia.

A pesar de todas estas críticas, para algunos es considerada como la película con el “retrato más honesto de Cristo jamás filmado”. Pero claro, en los grupos religiosos más conservadores fue muy diferente su recepción: fue prohibida por años en Turquía, México, Chile y Argentina. En Chile se prohibió su exhibición hasta el año 2004, año en que la Televisión Nacional de Chile realizó el estreno de la película para la TV Abierta Chilena. Hasta el año 2010 la película seguía siendo prohibida en Filipinas y Singapur. En octubre de 1988 un grupo de católicos integristas quemaron un cine que proyectaba La Última Tentación de Cristo en el barrio de Saint Michel en París, lo que provocó 14 heridos entre los cuales 4 sufrieron daños graves. En otras zonas de la ciudad también ocurrieron atentados y hasta hubo un muerto.

¿Era un hombre común?

Este grado de fanatismo fue desatado porque la historia cuenta de una manera diferente la historia de Cristo, aunque la película deja en claro desde el inicio cuál es su razón de ser, con un fragmento del prefacio de Niko Kazantzakis, el autor de la novela en que se basa: La doble sustancia de Cristo siempre fue para él un misterio profundo e impenetrable: el deseo apasionado de los hombres, tan humano, tan sobrehumano, de llegar hasta Dios o, más exactamente, de retornar a Dios para identificarse con él. Esta nostalgia, a la vez tan misteriosa y tan real, ha abierto en él hondas heridas y también fluyentes y profundos manantiales. Desde su juventud, su angustia primera, la fuente de todas sus alegrías y amarguras ha sido esta: la lucha incesante e implacable entre la carne y el espíritu… Y su alma es el campo de batalla donde se enfrentaban ambos ejércitos.

El tema acerca de la “doble sustancia” de Cristo ha apasionado a muchos durante muchos años y dividido a los estudiosos en elucubraciones lejos de las preocupaciones básicas de los creyentes.

Es, quizás, el aspecto humano de la persona de Cristo lo que más ha atraído la atención de la gente. Sin embargo, al mismo tiempo, la imagen de un Jesús que está más allá de la figura de un ser común, se acentúa por la afirmación de que fue “sin pecado”. Esa proyección del ser perfecto que no puede ser comparado con nadie, contrasta con esta imagen del ser sufriente y casi en agonía constante que el arte ha reiterado por muchos años. Al mismo tiempo se ha ido proyectando la trasposición del sufriente al creyente mismo cuya indefensión en la vida le empuja a soportar los males que le inflige la sociedad.

El filme está protagonizado por  Willem Dafoe como Jesús, quien al ser crucificado tiene la oportunidad de ser liberado de su martirio por un ángel y vivir junto a María Magdalena (Barbara Hersley). A su muerte, se casa con María Magdalena con quien tiene varios hijos., viviendo como un hombre común, En un momento se encuentra con Pablo que está predicando sobre el Mesías- Jesús se identifica como tal, pero Pablo le dice que la gente no es feliz y su esperan es el Jesús resucitado y no termina dándole crédito a lo que dice Jesús.

A punto de morir, cuando han pasado varios años de llevar una vida normal, Judas (Harvey Keitel) junto con otros discípulos se aparecen para recriminarles por no haber concluido su obra. Jesús trata de justificarse aduciendo que Dios le había enviado un ángel guardia. Pero Jesús le hace saber que se trata de Satanás, que si se muere lo hará como un simple hombre y que por eso no habrá ni sacrifico ni salvación. Con lamentos Jesús le pide a Dios que lo perdone. Es allí que se da cuenta que sigue en la cruz y que podría terminar su obra.

Para tratar de que no quede ninguna duda, un texto probablemente del guionista o el director, deja en claro que esta película no está basada en los Evangelios sino en esta exploración ficcional del eterno conflicto espiritual. El filme como la novela juega con la fantasía de que hubiese ocurrido si Jesús hubiera seguido los consejos del Diablo. El juego de la doble naturaleza de Cristo, finalmente descansa en el hecho que en realidad nada de lo que pareciera haber sucedido lo ha sido. El ejercicio de la fantasía concluye con un apego a la tradición. De manera que su presunción teológica de una doble naturaleza permanece en el misterio. Debe reconocerse que, desde la perspectiva de las convicciones tradicionales, siquiera suponer un sueño tal que le llevara a desistir de la cruz, podría entenderse como un ejercicio literario aceptable para algunos, pero, para otros era entrar en un terreno inexpugnable y totalmente vedado. + (PE)

Ecupres publica semanalmente un capítulo del nuevo libro de Carlos A. Valle “El Sonido
de la vida” Si desea recibirlo solicítelo a 
anibal.sicardi@gmail.com.

También puede solicitar copias de los seis capítulos publicados Cuando los principios pretenden ser absolutos; En torno de la realidad y el misterio; Recuerdos y Mandatos; La pasión por la vida; Las fronteras de la vida, Lo incontestable como imperativo..

SN 447/19

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