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EL SONIDO DE LA VIDA

CARLOS VALLE

Capítulo IX

CONTINUARÁ

Es la búsqueda de la verdad, no la posesión de la verdad lo que da valor a la filosofía. Karl Theodor Jaspers

El que quiera seriamente disponerse a la búsqueda de la verdad, deberá preparar, el primer lugar, su mente para amarla. John Locke

Como es bien notorio los variados aportes mencionados en este texto tienen la intención de compartir inquietudes, preguntas, búsquedas que provienen de la vida diaria y de los acercamientos al mundo en general de la comunicación mayormente audiovisual.

Es posible que para algunos de los lectores, los ejemplos puedan resultarles un tanto lejanos. No se trató aquí de apegarse a lo último como la mejor interpretación de las cosas que preocupan. Por el contrario, el acento se puso en rescatar riquezas de un pasado no tan lejano que ayude a mirar el presente desde una perspectiva cuyos valores se tienden a dejar de lado. Al decir esto, no es la intención desconocer los nuevos y significativos aportes presentes, sino de entender que se posee una riqueza que no se debe desechar, y aprender a considerarla a la luz de nuevas realidades que las cuestionan. La validez de esos aportes reside en la riqueza que poseen y que no siempre han visto la luz. Las consideraciones hoy, seguramente, tendrán que reconocer que hay una perenne búsqueda en el ser humano cuya intensidad ha ido fluctuando.

ALEJO CARPENTIER

Como afirmaba el escritor cubano Alejo Carpentier en su conocida obra “Los pasos perdidos”: “Debemos buscar el comienzo de todo, de seguro, en la nube que reventó en lluvia aquella tarde, con tan inesperada violencia que sus truenos parecían truenos de otra latitud.” Es esta presente necesidad de ir al comienzo de todo, a fin de que nos de indicaciones de quienes somos y del sentido de la vida, como si las informaciones que pudieran provenir del fondo del misterio que nos rodea.

Pero la búsqueda no siempre tiene los contornos de una manifestación que se supone o se espera trascendente. Muchas veces es andar en las sombras y sin rumbo. ” Buscar algo cuando uno no sabe qué está buscando es muy complicado”, decía con razón Haruki Murakami. Aún con todas las complicaciones que conlleva la búsqueda no necesariamente la impiden.

HARUKI MURAKAMI

Muchas veces las contrariedades y los obstáculos tienen en sí mismos un elemento tentador que incita a no abandonar lo que se busca. Será muy largo enumerar las fatigas de científicos, filósofos y religiosos que bregaron con ahínco y sin pausa en su búsqueda de escondidas verdades.

Tal como se ha tratado de mostrar en este libro no se trata de proveer soluciones mágicas y permanentes, sino de estimular el pensamiento con la convicción que se habla de un camino sin fin, lleno de sorpresas y tropiezos. Posiblemente el mayor problema radica en la fatiga que detiene la búsqueda o en la ilusión de que se ha llegado exitosamente al final del camino.

Es importante señalar que en esta senda de búsqueda muchas veces ha aparecido, mayormente de sectores religiosos, lo que podría llamarse “La manifestación de los iluminados”. Aquellos que con su prédica radicalizada han intentado proporcionar soluciones, que sin mella, describen el derrotero del significado final de la vida. Su propósito es proveer respuestas sin fisuras, generalmente muy positivas y alentadoras.

La necesidad de tener seguridad en un mundo que, a simple vista no lo ofrece, se convierte en un campo fértil para sembrar sueños irrealizables. En situaciones de necesidad estos mensajes tienen su presencia y efecto calculado. No proveen soluciones, pero sí ilusiones. Mañana será mejor, se convierte en un eslogan de aceptado conformismo. Lo cierto es que estos mensajes salvadores no han sido tan liberadores y determinantes. Son como la luz de una bengala que comienza por cubrirlo todo y, a poco, su luz se desvanece sin remedio.

MAXIMO GORKI

Por supuesto están quienes niegan de cuajo todo tipo de considerandos que vayan más allá del mundo sensorial, y todo lo que esté más allá de su entorno personal o social, solo merece ser desechado. En forma terminante uno de los pensadores de la revolución rusa, Máximo Gorki, lo definía en estos términos: “La búsqueda de dios es una ocupación inútil, pues no hay nada que buscar donde nada existe. A los dioses no se les busca, se les crea.” Dos cosas son claras en esta sentencia. Por un lado, desechar toda hipótesis que suponga la existencia de un dios considerando de antemano la inutilidad de todo intento de búsqueda. No hay tal cosa como un dios. No indica si el autor ha intentado realizar esa búsqueda o sostiene otros argumentos que le permiten ser tan categórico.

Sería injusto argumentar sobre el pensamiento de Gorki a partir de una sola frase. Lo que interesa destacar aquí es la manifestación tan terminante para cualquiera que siquiera intentara enunciar la pregunta. Es inútil porque nada que se suponga un dios es cierto. La idea de que hay preguntas que pueden no tener respuesta no necesariamente presupone que es inútil plantearlas. Sería largo enumerar las muchas veces que ante este tipo de cuestionamientos hubo quienes se obstinaron por encontrar una respuesta y lo lograron. Cerrar de entrada la posibilidad de considerar un tema que pudieran tener todos los visos de imposible, sería un retroceso lamentable aun desechando siquiera un mínimo de aporte. Las preguntas acerca del sentido de la vida seguramente enfrentan murallas que se muestran inexpugnables y producen una agobiante sensación de frustración y de prevista derrota.

Abandonar la búsqueda es una salida que se ofrece como un bálsamo de consuelo y alivio. Por eso la tentación que se presenta es la de procurar caminos menos pedregosos que pudieran abrir espacios que no lleguen a perturbar la vida diaria. El conformismo es una bebida que se bebe con frecuencia, porque se evita el esfuerzo que produce cansancio y fatiga. Los alicientes a inclinarse por obviarlo es una salida de la vida moderna. Cierta publicidad hace gala de poder proveer alicientes para el lazze affair. Los momentos de grata calma en la vida son parte de los períodos cuando la tarea reclama la merecida pausa. Pero el desapego para interesarse por las cosas importantes de la vida no puede mezclarse con la genuina y necesaria pausa que exige la realidad de la vida.

¿Por qué se ha producido esta identificación de conformismo con el legítimo derecho al descanso? Habría que indagar cómo el actual funcionamiento de la sociedad empuja a esta identificación. Esta actitud no solo hace presa de los que tienen más recursos y dedican parte de su tiempo al ocio, sino que aparece como un bloqueo para las aspiraciones de quienes no cuentan con los recursos para mirar con desgano cualquier camino de estímulo. Sería injusto no reconocer que hay situaciones en ciertas capas de la sociedad que, por falta de trabajo o por magros recursos se ven empujados a la inacción.

De todas maneras, la falta de respuesta ante las adversidades que se cruzan en la vida, enfermedad, un quebranto de todo tipo abre un espacio de incertidumbre y de rechazo a todo tipo de respuesta tradicional que no hace otra cosa que desconocer las realidades de la vida que no tienen una irrefutable verdad. Es, en esos casos, que los consuelos se diluyen en efímeras consolaciones. Es también, uno de esos momentos en que se despliega la telaraña que buscar cazar al indefenso sacudido por las penurias a fin de que, al quedar prisionero de su envolvente tejido, esté más dispuesto a recibir ese consuelo como real y valioso. Habría que recordar lo que advertía Rosa Montero: “Desconfía de aquellos que poseen más respuestas que preguntas.”

El segundo comentario sobre la parte final de la frase de Gorki es aquello de que “a los dioses no se les busca, se les crea”. La creación de dioses no es en general la tarea de quienes necesitan creer en algo, sino generalmente parte de aquellos que buscan, por un lado, atraer cándidos proveyéndoles de una imagen agradable y tentadora que acompaña a los seres humanos. Pero, por otro lado, hay quienes proyectan una imagen de uno o varios dioses cuyos intereses están concentrados en lograr la sumisión del ser humano amenazándolos de castigos y penurias si no cumplen sus requerimientos. Estas imágenes divinas han estado y están presentes en muchas manifestaciones religiosas y pseudorreligiosas.

La creación de dioses siempre ha estado presente en la historia de la humanidad. La acuciante pregunta sobre el sentido de la vida ha tendido a tejer respuestas más fuera del mundo sensorial, Imaginar así la presencia de uno o más dioses es una realidad que alimentó la vida y la cultura de muchos pueblos.

Alguna vez dijo, ese atormentado buscador de comprensión de la vida, que fue Ingmar Bergman, que “El miedo nos hace buscar una imagen salvadora y esa imagen es Dios.” Esa búsqueda es mayormente una búsqueda a tientas, sin una comprensión de a qué dios se refieren. Hay una difusa imagen de la presencia de un ser espiritual que está sobre todo y todos y que, seguramente, tiene los elementos para venir a socorrer cuando el miedo hace presa de la persona. Esa difusa imagen de dios, está muy presente.

Una significativa mayoría, cuando se pregunta acerca de dios, suele decir que cree en dios. Las encuestas no suelen repreguntar acerca de qué quieren decir con esa afirmación. Es común que, en otro orden, reconozcan que su militancia religiosa es muy débil y recurren al auxilio institucional ver porque entienden que de alguna manera hay una conexión estrecha entre ella y dios.

La imagen de dios siempre tiene una proyección concreta. La referencia mayormente se dirige a la institución religiosa. Esa referencia concreta evoca recuerdos del tiempo pasado, de la cultura que conserva ecos de la emoción, de la presencia de lo misterioso que acuna y acompaña el desarrollo de la vida. En la medida en que esa presencia institucional responde a los sentimientos presentes de la comunidad, su influencia se evidencia. Se convierte así la institución en un reaseguro a las necesidades no claramente expresadas de necesidad de sostén.

Frente a esta situación que se ha descripto parcialmente, se deja entrever que no todo puede ser encarado con cierto rechazo a toda manifestación religiosa ni que todo intento deba ser considerado como infructuoso. Aquí se ha procurado hacer un trazo grueso de una realidad palpable en el mundo moderno. Sería muy difícil argumentar que la responsabilidad debe ponerse en las personas y, mucho menos, si no se consideran las situaciones generales que incitan a esta situación.

Seguramente la pregunta que podría plantearse tiene que ver con las posibilidades de encontrar un camino superador. Hay muchos que han planteado un abierto rechazo a buscarun camino a partir de la tradición religiosa que sustenta o que prevalece en el mundo occidental. El rechazo a una serie de presupuestos que prefiguran la concepción teológica que se sustenta, hace que muchos se decidan a tirar por la borda todo lo que ellos representan, produciendo un vacío que quiere sonar como una liberación, pero que se reduce a una especie de liberación adolescente del entorno paterno. Es claro, y esto ha sido bien señalado, no necesariamente este es el camino para ir a un estadio de liberación de ataduras, caracterizadas por su ropaje mítico. Ellas solo describen culturas que les proveyeron y encontraron en estos mitos la manera de expresar su comprensión de la dimensión espiritual de su vida.

Uno de los problemas que se manifiesta es esa incapacidad para aprender a descubrir la riqueza que los mitos contienen. La tradición religiosa de muchos credos ha ido acumulando una serie de mitos que se han fijado como hechos constitutivos normativos para la comprensión de la fe. Una lectura de esos mitos desde el racionalismo ha tendido a menospreciar la sabiduría de la concepción religiosa de muchos pueblos que, por generaciones, ha alimentado la vida y el corazón de los pueblos.

La soberbia nunca ha sido una buena consejera del pensamiento y la vida. La importancia de la duda en toda comprensión de la vida debe estar acompañada por el respeto a la tradición recibida. Eso, por cierto, no significa que la búsqueda de nuevos caminos pudiera llevar por otros senderos y habrá que corregir, desechar y revalorar esos aportes.

GIANNI VATTIMO

Gianni Vattimo, uno de los más reconocidos filósofos, ha descripto lo que sucede en el mundo de hoy, no como una tragedia sino como la oportunidad para entender que el ser es acontecimiento y lo es en su relación con el otro. Una relación en la que la libertad adquiere una enorme dimensión. Así, es posible ver que no hay un único curso de la historia, porque la comprensión que se tiene de los hechos es una mirada parcial desde una perspectiva particular. Lo que inevitablemente lleva al reconocimiento de las diversas culturas y las diversas historias desechando la idea de que se pudiera entender que una única civilización humana que sería la guía y el punto culminante.

De allí que insiste en que no se pueda hablar de afirmaciones universales que no sean productos del consenso, porque no hay verdades universales. Así, no se puede decir que se ha logrado un acuerdo porque se ha encontrado la verdad, sino que lo que se ha encontrado es la verdad que expresa el logrado acuerdo. Un consenso solo es posible en el diálogo, y dialogar es reconocer y respetar al otro en su propia libertad. De manera que para Vattimo hay verdad cuando nos ponemos de acuerdo en que la verdad es “un mensaje histórico”. Por eso, siguiendo a Heidegger, sostiene que el ser acontece en el lenguaje, pero, añade, en el lenguaje del diálogo. Suenan aquí los ecos de la recordada frase de Wittgeinstein: “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.”

El horizonte de estas reflexiones permite preguntar si desde la filosofía se está en mejores condiciones que desde la teología para indagar y bucear en la reflexión, la crítica y la búsqueda. La teología ha mostrado unmarcado carácter apologético, más bien a la defensiva, lo que pareciera limitarla en los alcances de sus preguntas y en el temor a sus vacilaciones y a sus autocríticas.

Igualmente habría que preguntarse si la teología -como lo plantea otro filósofo italiano, Franco Volpi, para la filosofía- no debería llegar a la convicción que todos los verdaderos problemas teológicos “no tienen solución sino historia.”

Vattimo desafía a aceptar que se vive en un mundo multicultural, multipolar donde el respeto de la libertad del otro juega un papel central. Hay que desechar todos los dogmatismos, porque detrás de ellos se sostiene un orden autoritario. Libre de ataduras metafísicas absolutistas es posible iniciar el camino para mirar con nuevos ojos a la vida. Ya decía Wittgenstein: “La filosofía es una batalla contra el embrujamiento de nuestra inteligencia por medio del lenguaje.”

Se ha llamado a este capítulo “Continuará” porque la búsqueda humana por la comprensión de la vida resulta ser inagotable. Estas reflexiones solo pretenden ser una compañía en el camino como aliento y sostén en esta desafiante aventura en los senderos del misterio. + (PE)

Nota. Por espacio de nueve semanas el pastor Carlos Valle nos presentó el desarrollo de su libro El Sonido de la Vida. Este capítulo, el noveno, es una profunda síntesis de su pensamiento y vivencia en la indagación de la temática de la vida en pensadores y pensadoras que se expresan en libros y películas de importancia suma. Su ultimo título, Continuará, es un existencial toque al desarrollo de esas nueve etapas. La vida es plena, extensa, y la búsqueda de vivirla con sentido continúa día tras día, con la esperanza cierta de vivirla imbuido en la amplitud de la interrelación con seres humanos que aportan en el enriquecimiento de esta pasional aventura que es el vivir. Agradecemos al pastor Valle el privilegio de estas nueves semanas que fuimos publicando El  Sentido de la Vida. +

SN 466/19

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