Presidenciales. Deuda y pobreza

Por Sergio Ferrari

Rosario Argentina

Dos flagelos principales -aunque no los únicos- amenazan la actual gobernabilidad en Argentina. Y se proyectan como riesgos que amenazan el futuro gobierno que surgirá del voto popular el próximo 27 de octubre: la miseria en aumento y la deuda externa, en particular la más reciente, contraída por Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según cálculos coincidentes de diversos especialistas, la deuda externa para fin del año superará el 90% del PBI que se reducirá, al menos, un 4 %. Se calcula una caída de la capacidad de compra de los salarios del 20% y una tasa de desempleo superior al 12%.

De ganar el Frente de Todos, principal alianza opositora, que sacó más de 15 puntos de diferencia a Todos por el CAMBIO de Mauricio Macri en las primarias del 11 agosto, todo indica que será necesaria una renegociación de la deuda. Particularmente significativa la de los 57 mil millones de dólares con el que el FMI trató, sin éxito alguno, de apuntalar al actual gobierno, marcando un récord mundial dl binomio crédito-endeudamiento.  

Según Resumen Latinoamericano, la fuga de capitales en los 4 años del actual gobierno superará los 72 mil millones de dólares, a través de diversos mecanismos que beneficiaron, en particular, al concentrado sector financiero.

Claras y explícitas han sido las propuestas opositoras para combatir el hambre, en caso de victoria electoral. En la primera semana de octubre Alberto Fernández, candidato a presidente por el Frente de Todos presentó públicamente su proyecto “Argentina sin Hambre”. El mismo define a la alimentación y la nutrición como derechos humanos fundamentales, lo que obliga a convertirlos en políticas de Estado y atenderlos como “la prioridad nacional número uno de un nuevo contrato social” que deberá ser respaldado por una propuesta de “unidad nacional”.

La gravedad de la situación económica argentina, que muchos comparan con la explosiva crisis del 2001, anticipa las serias dificultades de gestión que deberá afrontar el próximo gobierno. Los siete ejes de Argentina sin Hambre, incluyen mejorar la alimentación y la nutrición; bajar el precio de los alimentos; generar más ingresos para las familias, así como romper el círculo de hambre-exclusión-pobreza. La propuesta define también la creación de empleos. Y la articulación de esta prioridad alimentaria con los planes de salud, educación, desarrollo local y generación de empleo. Y, por último, la promoción de un sistema de alimentación sustentable y sostenible desde la fase de producción hasta la del consumo (mejorando prácticas, producción y precios).

Dada la inmediatez de la aplicación de este Plan, se contemplan medidas urgentes, acciones locales y políticas estructurales y se prevé, en caso de una victoria opositora el 27 de octubre, constituir a partir del 10 de diciembre -fecha del cambio de gobierno- un Consejo Federal para gestionarlo junto con los ministerios de Desarrollo Social, Educación, Salud y Producción y Trabajo. El Consejo estará integrado por universidades, sindicatos, cámaras empresariales, iglesias y organizaciones sociales. Y se creará, además, un Observatorio Interdisciplinario para monitorear y darle seguimiento y evaluación a dicho plan. (PE)

Nota. Sergio Ferrari, argentino, se encuentra en nuestro país cubriendo las instancias de las Presidenciales del 27 de octubre. Desde hace tiempo reside en Ginebra. Es habitual colaborador de Ecupres.

SN 495/19

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