EVANGÉLICOS EN EL TERRENO POLÍTICO ELECTORAL

Un acertado documento producido por Diego Javier Mendieta, José Luis Velicio y Carlos Galarce señala que el campo evangélico-protestante del continente “está en disputa” y desde la descripción de ella podría concluirse que está en búsqueda de su identidad. 

Detalla que “En los últimos años vemos como diferentes expresiones del universo evangélico, desde sus estructuras e instituciones vienen teniendo una activa participación en el terreno político latinoamericano. Tristemente, la mayoría de las veces apoyando modelos políticos-económicos neoliberales que mercantilizan la vida humana y atentan contra el medio ambiente, violan los derechos de las personas y de los pueblos, generando una escandalosa acumulación de la riqueza en pocas manos en detrimento de los/as trabajadores y de los pueblos”.

Esa opción ideológica tiene consecuencias severas. “Se van transformando en la espiritualidad de un capitalismo asesino, que bendice y legitima con sus discurso, liturgia y sermones, los proyectos de hambre y miseria de la Región”. Esconden y niegan “su rol e incidencia política, proponiéndoles a su fieles un mensaje moralista de resignación, arrastrándolos a estar en la espera pasiva de una vida eterna ´allá en el cielo´, mientras aquí – en la tierra – aceptan y legitiman el hambre, la miseria y la muerte”.

Así  “Sintonizan abiertamente con el modelo de la “meritocracia”, esa sociedad donde el “éxito” y el “fracaso” son de quienes se los “merecen” y abandonan el espíritu del evangelio, “que es el amor solidario”. Rompen “con el testimonio cristiano de darse a los demás” para conformar “una comunidad fraterna, justa, solidaria e igualitaria”

El documento indica que existen otras expresiones evangélicas, “minoritarias”, que “resisten a los poderes de la muerte y con voz profética tienen una activa participación en la defensa de los DDHH y los recursos naturales, promocionan la organización popular y de los trabajadores, desarrollan una misión encarnada en la realidad de sus contextos…… construyen redes e instrumentos que van sembrando el germen que crea nuevas relaciones humanas, sociales y económicas, que tienen como bases el amor y la solidaridad”. 

Correctamente se enmarca esta situación  “en una disputa mayor que se da en la Patria Grande entre la resistencia de los pueblos y el avance de un bloque de poder sobre el continente – que tiene articulación internacional y terminal en EEUU –“ sostenida por sectores de la política, del poder financiero, medios masivos de comunicación y la corporación judicial, “que también cuenta con un fuerte respaldo de sectores conservadores y fundamentalistas del campo evangélico (sobre todo pentecostales y neo-pentecostales)” 

Estos sectores tienen que ver con  la destitución de Dilma Roussef, del encarcelamiento de Lula Da Silva y de la llegada al gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil, del No a la Paz en Colombia, apoyando a expresiones políticas de derecha en Chile, Perú, Uruguay, Guatemala, por citar algunos ejemplos y  alcanzaron la calle desarrollando fuertes campañas opositoras y “catapultan al terreno electoral”, armando partidos políticos evangélicos o sumándose a propuestas electorales conservadoras.

En Argentina el campo evangélico abarca entre un 12% y 15% de la población  

Uno de sus sectores agrupa “a las iglesias históricas provenientes de corrientes migratorias europeas y norteamericanas, (valdenses, metodistas, menonitas, luteranos, reformados y algunas pocas pentecostales) con una estructura orgánica y una práctica pastoral progresista ligada a la promoción y defensa de los derechos humanos, a la búsqueda de la paz como fruto de la justicia, teniendo como punto de partida una lectura hermenéutica-histórica de la Biblia afines a una teología liberadora”.

Estas corrientes evangélicas están nucleadas en organismos ecuménicos como la FAIE (Federación Argentina de Iglesias Evangélicas) y el MEDH (Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos).

El otro sector está conformado por iglesias de grandes estructuras evangelicales, pentecostales y neo-pentecostales, “con una gran extensión territorial – sobre todo en los sectores más postergados de la sociedad -, desarrollan una lectura bíblica `literal¨, afines a la teología de la prosperidad y construyen posicionamientos ortodoxos en cuestiones vinculadas a lo moral y los derechos de las personas, sobre todo de las mujeres y la comunidad LGTBI.” 

 Ese sector “tienen espacios de articulación como ACIERA (Asociación Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina) FECEP (Federación Confederación Evangélica Pentecostal) y FIPA (Federación de Iglesias Pentecostales Autónomas)”.

En otro orden el documento señala que “Mauricio Macri (Cambiemos) recibió un fuerte respaldo evangélico en el armado electoral para llegar al Gobierno en el 2015, durante su gestión intentó transformarlas en su pata territorial y en alguna medida lo han logrado, “sobre todo en 2018 a partir del debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo – aunque fue el mismo gobierno el que habilitó el debate -, logró aglutinar a un amplio sector del pueblo evangélico en las calles, articulándolo con el lobby católico en las Cámaras de Diputados y Senadores”.

Sobre la reciente contienda electoral en nuestro país (2019), que consagró a Alberto Fernández (Frente de Todos) como el  Presidente electo, derrotando en primera vuelta a Mauricio Macri (Juntos por el Cambio), “el pueblo evangélico estuvo muy activo, seducido por diversas fuerzas políticas, algunos pastores empujaron armados preelectorales, con el objetivo de posicionarse, realizando actos y cultos, donde no faltaron “profecías” sobre candidatos/as, reuniones y muchas fotos con políticos en los púlpitos, intentando conducir y direccionar el “voto evangélico”

Más aún “La fórmula de Macri/Pichetto fue en búsqueda del voto evangélico apelando al carácter conservador y fundamentalista del sector, en el último tramo de la campaña electoral Macri realizó treinta actos en todo el país profundizando en la mística y carisma evangelical, fabricando gestos simbólicos y recostándose en los posicionamiento contra el aborto, logrando la bendición de reconocidos pastores/as en las grandes capitales del país” .

La fórmula Centurión/Hotton, intentó hegemonizar el voto evangélico, “recorrieron las megas iglesia del país, arrastrando un pequeño porcentaje del pueblo evangélico, sobre todo del conurbano, compartieron encuentros evangélicos masivos y también levantando fuertemente y como únicas banderas `salvemos las 2 vidas` y contra la comunidad LGTBI”.

Por otra parte, indica el informe, la fórmula Fernández/Fernández “apeló al rol social de las iglesias evangélicas en los sectores populares y la identidad peronista del movimiento evangélico pentecostal en Argentina”. Desde algunos municipios de la Prov. Bs. As. lograron impulsar diversos espacios y frentes evangélicos-peronistas. Ej. El CEJUS (Consejo Evangélico Justicialista) el Frente Cristiano Justicialista, entre otros. “Logrando acumular un interesante caudal de votos en el marco de la unidad del peronismo, a pesar de la fórmula se haya expresado abiertamente a favor de la interrupción voluntaria del embarazo”

Mendieta, Velicio y Galarce conocen bien el panorama evangélico-protestante  de allí que pueden afirmar que si bien las tres fórmulas  mencionadas en cierta medida  lograron  enrolar en sus filas a evangélicos, la definición del voto evangélico tiene otra dimensión.

Sostienen que “el voto del pueblo evangélico pareciera estar ligado más a su composición social y a sus condiciones de vida, que al posicionamiento frente la expansión de la agenda de diversidad, sexual y de género en los últimos años del país” “Si pertenecen a las clases populares tienden a votar al peronismo, si son de las clases medias altas tienden a votar al radicalismo conservador, partidos de centro-derecha o en el mejor de los casos al progresismo, independientemente de los acuerdos de los/as pastores/as (“apóstoles y profetas”) de renombres de las megas iglesias”.

Citan al sociólogo H. Wynarczyk  quien concluye que  “el voto de la mayoría de los evangélicos parece asociado a un ‘habitus’ político construido fuera de las congregaciones “ Asi es que el informe afirma “. Los/as evangélicos/as pentecostales votan al peronismo no por ser pentecostales, sino por ser parte de los sectores populares, histórica base social del peronismo.” “Pero, al mismo tiempo, son “tironeados/as” por el discurso moralista de las iglesias que pretende despolitizar”.

Traen al recuerdo a un grande del pentecostalismo, el pastor  Gabriel Osvaldo Vaccaro, pionero del pentecostalismo en nuestro país, quien en los 90 señalaba una de las debilidades del campo evangélico pentecostal, diciendo: “Las iglesias pentecostales independientes de América Latina están integradas por los sectores más pobres y humildes del continente. La única manera de impedir que sigan siendo cooptadas por las corporaciones religiosas es ofrecer formación y capacidad de discernimiento a los/as pastores/as populares; y entonces sí, cuando vengan los pastores electrónicos (…) y les digan que sufriremos más si no pagamos la deuda externa, ellos sabrán cómo responder.”

Una de las experiencias más significativas de las y los Evangélicos en el terreno político electoral, es la del distrito de Moreno (Prov. Bs. As.) al conocerse la candidatura a la intendencia de Mariel Fernández por el Frente de Todos, despertó la esperanza de que otro Moreno era posible, Mariel no surge de la clase política,  sino por el contrario surge de los movimientos populares, una mujer de barrio con una cercanía a los dolores y esperanzas del pueblo y con una importantísima trayectoria de construcción popular,,,,”

“En su campaña pudo verse,  que sin salir a “cazar” del voto evangélico, logró que decenas de Iglesias – en su mayoría pentecostales – vieran en ella una esperanza para generar las transformaciones necesarias en el distrito. Salieron a su encuentro, pues su testimonio sororo con las mujeres y la sensibilidad evangélica ante cada conflicto fueron suficiente para cosechar el acompañamiento, ante el despilfarro de dinero y recursos de otros candidatos.”

El informe concluye dando su testimonio de fe. “Quienes somos parte del movimiento pentecostal, no sólo estamos hermanados/as a los movimientos populares – a pesar de las contradicciones y debilidades del movimiento -, nos sentimos parte de ese gran universo, estamos inmersos/as en las mismas realidades de exclusión y desigualdad, somos confrontados/as por el mismo sistema de muerte y atravesados/as por las mismas necesidades.  Cuando el Estado se retira y abandona de los territorios, son las Iglesias y los movimientos populares las únicas herramientas que luchan contra el hambre, el narcotráfico y el desempleo. 

Desde esa condición, muchos – consientes o por intuición – hacemos nuestra opción evangélica como pobres y para los/as pobres, pues somos parte de ese pueblo, hablamos como ellos/as, vestimos como ellos/as, sufrimos como ellos/as.” (PE) 

Firman el documento Diego Javier Mendieta, Pastor Pentecostal Comunidad Evangélica Fe y Vida (Capital Federal)

José Luis Velicio, Pastor Pentecostal Casa de Oración y Reflexión “Fuente de Gozo” (Boulogne)

Carlos Galarce, Pastor Pentecostal, Iglesia de Cristo Adonay (Tres de Febrero)

Resumen y comentario del documento por Domingo Riorda

SN 524/19

     

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