TU BIBLIA NO ES MI BIBLIA

Por Alberto Croce
Buenos Aires  
Cuando veo como el “macho Camacho” entra al palacio de gobierno de Bolivia con la Biblia y promueve la quema de las whipalas y expulsar a la “Pachamama” de las creencias del pueblo aymara, siento que algo tengo que decir…  

Para mí, la Biblia, es el “libro de la Palabra de Dios”. No es un conjunto de “verdades” sino un conjunto de libros que nos permiten compartir la experiencia de fe de un pueblo conformado por muchos pueblos, que han ido descubriendo cada uno un poco y a su manera, una faceta, del rostro del Dios que pudieron conocer.  

Un libro que, puesto en las manos de los pobres, en las cientos de comunidades de base con las que pude compartir sus mensajes y enseñanzas a lo largo y a lo ancho de América Latina, fue semilla de liberación, de ponerse de pie, de luchar por la justicia, por la fraternidad, por la defensa de la vida.  

Un libro por el que conocemos la vida y las enseñanzas de Jesús. Un “hermano mayor” para muchos, que nos mostró un camino con sus pies calzados con sandalias y un manto único, con los que abrazó a lxs rezagadxs, enfermxs, esclavizadxs, discriminadxs, sufrientes y luchadores por un mundo diferente…  

Un libro que me enseñó a conocer y a seguir a este hombre, hijo del Dios viviente, que no buscó ningún privilegio y que fue asesinado por el imperio, al que no se doblegó y con el que no transó. Y que, como creo, fue resucitado y sigue vivo como motor de la historia y esperanza de todos los que creen en Dios – padre/madre- manifestado en la historia y en los pueblos, con muchos rostros y miradas.  

Un libro que inspiró a Mons. Romero, al pelao Angelelli, a las monjas francesas, a Mónica, a Carlos Mugica… y a tantos y tantas, a vivir a fondo su compromiso con el pueblo.  

No es ese libro el que Camacho llevó al Palacio del Quemado. El llevó el estandarte de las legiones romanas, no la caricia de la verdad que vivifica y nos enseña a ser mensajeros del amor o instrumentos de la paz.  
Asco me da ese libro que llevó. Porque si se fijan bien, ese libro que llevó chorrea la sangre de tantxs asesinados por la inquisición, de las “brujas” que no se rindieron, de lxs indígenas que se sienten parte de la tierra, de lxs afros que han querido hacer desaparecer de la faz de la tierra.  

No es esa mi “Biblia”, Camacho. No es por ese libro que Jesús dio su vida. Quédeselo o, mejor, lléveselo con usted a la cueva oscura de los que no pueden dormir en paz con su conciencia asesina.  

Nosotros seguiremos buscando y aprendiendo con los más pobres, los caminos que hoy nuestra fe nos va mostrando para conseguir la fraternidad entre los que creen en  el Dios/Diosa de la vida, mientras podemos ser felices compartiendo un pedazo de pan y una copa de vino, que nos renueva hasta el fondo de nuestras esperanzas. (PE)  

Alberto Croce educador popular

SN 551/19

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