LA CRISIS DE LA DEUDA. Declaración De Organizaciones Cristianas

“La Vida siempre antes que la Deuda”

            Como personas de fe, nos sentimos interpelados por el espíritu bíblico del Jubileo a levantar nuestra voz y compartir nuestra palabra ante la grave crisis de deuda que estamos padeciendo.

            El actual gobierno ha manifestado su decisión de avanzar en la renegociación de la deuda heredada de la anterior administración. Nunca antes en la historia argentina se generó tal endeudamiento en tan poco tiempo. Ni siquiera con el brutal incremento que tuvo la deuda durante la última dictadura cívico-militar.

            Los continuos vencimientos de deuda para los próximos años no solo condicionan el crecimiento económico de nuestro país, sino que se transforman en una continua y pesada carga sobre la vida de los sectores más empobrecidos, vulnerados y marginalizados de nuestra sociedad.

            Frente a esta explosiva situación, creemos que es urgente avanzar en una profunda investigación sobre el origen de la acumulación de la actual deuda pública. Distintas experiencias históricas junto al mandato que surge de nuestra Constitución Nacional y el Derecho Nacional e Internacional nos asisten para poder verificar fehacientemente la legalidad y legitimidad de lo que se nos reclama pagar.

            Recientemente, la Comisión Episcopal de Pastoral Social de la Iglesia Católica manifestó claramente en su documento titulado “La deuda externa y las deudas sociales” cuál es la verdadera disyuntiva que existe en la actual coyunta.  Allí, los obispos afirmaron con contundencia y verdad que: “en nuestra Patria se presenta hoy el renovado desafío de atender la deuda pública, con el dilema de pagar sobre el hambre y la miseria de millones de compatriotas. La deuda social es la gran deuda de los argentinos”.

            En su momento, la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) denunció proféticamente en su documento titulado “¿Qué justicia? ¿Qué ley? ¿Qué deuda?” que: “nuestra deuda fundamental es con los millones de seres humanos que aún viven en condiciones precarias, en el hambre y la miseria, sometidos a la explotación y la exclusión, a la discriminación y la violencia, que son nuestros hermanos y hermanas en quien Jesús se nos presenta con su reclamo de amor”.

                En ese sentido, entendemos que no se puede avanzar en honrar una deuda cuyo origen tiene una dudosa legalidad y legitimidad. Hay sobrados ejemplos, y sobre todo padecimientos, de que esos desembolsos solo han servido para beneficiar al capital concentrado, los negocios de las empresas multinacionales extractivistas, la profundización de las políticas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial y la masiva fuga de capitales.

            Esta auditoría integral que se propone no la entendemos como un mero ejercicio contable, sino como un medio de movilización popular en resguardo de nuestra soberanía política y financiera y en beneficio de los Derechos del Pueblo y la Naturaleza, como lo plantea el Papa Francisco en todos sus documentos, especialmente en su Encíclica Laudato Si, sobre el Cuidado de la Casa Común, y en su encuentro con los Movimientos Populares. Como así también lo ha hecho oportunamente el Consejo Mundial de Iglesias y la Federación Luterana Mundial, entre otras organizaciones ecuménicas.

            Frente a la desmedida voracidad de cobro de quienes se plantean como acreedores del pueblo argentino, entendemos que es necesario repensar y reevaluar las distintas corresponsabilidades existentes en estos procesos de endeudamiento. Históricamente, la deuda ha cumplido un rol de condicionamiento cuando no de dominación sobre nuestra soberanía financiera y ha sido utilizada como un instrumento de saqueo de nuestros bienes naturales.

            Por eso creemos que debemos anteponer la histórica Deuda Social que se tiene con el pueblo argentino, así como también la Deuda Ecológica que se ha ido acumulando con la Madre Naturaleza, sobre todo en este último tiempo de continua depredación de la Pachamama, ante cualquier avance en el pago de lo que se reclama.

            En su momento, el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz fue categórico al afirmar que “el servicio de la deuda no puede ser satisfecho al precio de una asfixia de la economía de un país”.

En ese mismo espíritu y atendiendo a la actual emergencia social y económica que vive nuestro país entendemos necesario avanzar en la cesación de pagos hasta tanto se compruebe la legalidad y legitimidad de lo que se reclama.  El derecho a la vida plena y el goce de los Derechos Humanos están por encima de cualquier acuerdo crediticio, cuando existen situaciones de emergencia como la actual. Así lo sustentan las Doctrinas de Deuda Odiosa, Fuerza Mayor, Estado de Necesidad y Cambio fundamental de Circunstancias del Derecho Internacional.

            Interpelados por esta realidad, convocamos al Movimiento Ecuménico, como verdaderos seguidores de quien “ha venido para que tengamos vida y la tengamos en abundancia”, a sumarnos a las movilizaciones por la liberación de la dominación de la deuda, con la convicción de que la paz siempre es y será fruto de la justicia. Y no existirá justicia mientras se paguen deudas que no-debemos con el hambre de nuestro pueblo. + (PE)

Referencia. Ver despacho SN 032/20 sobre Declaración de Organizaciones Cristiana ante la Deuda

SN 033/20

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