El día a día

Por Anibal Sicardi

Bahia Blanca

El coronavirus nos ha impulsado a vivir el día por día.

Acostumbrados a prever lo que vendrá, la pandemia obliga a recibir lo que acontece hoy sabiendo que mañana puede tener variaciones impredecibles. La curva puede detenerse, avanzar lentamente o a velocidad que el corazón tiembla.

En Argentina el día por día se adueñó del futbol con el formato de “partido por partido” Si se ganó hoy inmediatamente se proyecta hacia lo que pasará con el siguiente enfrentamiento.

La banca, los juicios, las profesiones se mantuvieron, más o menos, en el ritmo de lo predecible.  En ocasiones, como el petróleo en el 70 o los bancos en el 2008, rompieron el esquema. Sin embargo, fueron movimientos fuertes, alocados, De repente estábamos en otra cosa. El día por día es distinto. Al amanecer lo acompaña los interrogantes.  

El pueblo judío se libera del faraón egipcio. Supera un obstáculo clave, cruza el río. Afronta la caminata en el desierto.  Un día se terminaron los alimentos que había recogido para la caminata. Mientras se rebelan queriendo volver al pasado, a la esclavitud egipcia, un grupo de avanzada encuentra el maná. No se podía guardar. Comida por un día.

La oración que enseñó Jesús rescata el relato bíblico y lo incluye al enseñar a orar. En el Padrenuestro está el pedido, “danos el pan de cada día”  

Por siglos nos formatearon para incorporar la prevención. Seguimos repitiendo el Padrenuestro, pero el día por día desapareció. El por si acaso del rito ahora es realidad. La pandemia lo rescató. Nos vamos a dormir sin saber cómo será mañana.

El poder del virus no invitado es tal que hasta logró que nos quedemos en casa. Además, advierte. Nada de tocarnos, abrazarnos, besarnos.  “Las relaciones íntimas” olvídalas.  Es un virus fundamentalista al mango. Hubo otro que fue un adelantado. Vino a prepararnos. Fue con el Sida. Allí con el sexo.

No es pavada que lleguemos a la conclusión que “la vacuna” es “aislarnos”

Nadie puede vaticinar el futuro. Habrá cambios. Lo que pasamos en esta etapa dejará sus huellas. La Iglesia no se escapará de eso y tendrá que decidir si cambia o no. No puede acabar como receptora de los ataúdes.

“Más allá de la montaña” es una película dirigida por Hany Abu-Assad, palestino, nacido en 1961. Filmada en Canadá, se estrena en 2017.  

Alex es una fotoperiodista. Ben un cirujano. Ella debe viajar para casarse. El por qué tiene que operar. Los vuelos se suspenden por una tormenta. Deciden alquilar una avioneta que, por la tormenta, choca y queda aislada en medio de las heladas montañas.

Sobreviven. Deciden salir del lugar y caminar hacia donde no saben. Pasan muchas dificultades, En medio de ellas un romance profundo. Legitimo. Finalmente encuentran un lugar habitado. Recuperan. Ella se casa El ejerce su profesión.

La ciudad es la de siempre, pero ellos no. Luego de una conversación donde acuerdan que las cosas son lo que son, deciden no verse más. Ella se va por un lado El por el otro. A poco andar ambos regresan corriendo y se funden en un abrazo.

Alli finaliza la película. No hay nada de cómo viven en una ciudad que, para él y ella, ya no es la misma   En verdad, ellos no son los mismos.

En el día a día de esta etapa ejercitemos nuestros cambios. Ya no somos los mismos. Expresémoslo. Será muy útil en el futuro. + (PE)

SN 108/20

Nota. Por problemas en las computadoras es posible que los despachos vayan acompañados de otras informaciones. No lo hemos podido solucionar./AS

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