VOCES DE LA VIDA. Capítulo VI. Mirando a la distancia.

“Chi-lu le pregunta a Confucio: ‘¿Puedo preguntar sobre la muerte?’, y éste le responde: ‘Tú no comprendes ni siquiera la vida. ¿Cómo vas a comprender la muerte?’” Confucio (551-479 a.C.)

Si la lluvia llega hasta aquí, Voy a limitarme a vivir.
Mojaré mis alas como el árbol o el ángel
O quizás muera de pena. Luis A. Spinetta

Por Carlos Valle

Buenos Aires

George Steiner antes de fallecer, en una de sus últimas entrevistas   con el ensayista italiano Nuccio Ordine, declaró que, después de la muerte: “Estoy convencido de que no hay nada. Pero el momento del paso puede ser muy interesante… Pienso que no tener miedo es una cuestión de dignidad, no se debe perder el respeto a la razón, hay que llamar a las cosas claramente por su nombre”.

Aun cuando, si no es por decisión propia, nadie tiene certeza de cuándo será su fin. Pero es cierto que, a medida que los años corren la sensación es que la hora del adiós está más cercana. Para algunos son momentos de cierta angustia y zozobra. Las fuerzas van flaqueando y hay muchas cosas que ya han sido vedada. El cuerpo parece ir adquiriendo cierta independencia y no obedece automáticamente como lo fue haciendo por largo tiempo. Las intenciones por doblegar esta situación resultan mayormente infructuosas.

Un sólido y controvertido religioso

En estos casos es siempre apreciable recurrir a la experiencia de quienes han encontrado un camino para enfrentar ese nuevo tiempo. En este caso es muy valioso el aporte que provee Richard Holloway (1933 -). Oriundo de Glasgow, Escocia. Estudió teología en Edimburgo y posteriormente en New York. En sus primeros años fue ministro y a cargo de varias parroquias en Inglaterra, Escocia y Estados Unidos. En el año 1986 fue nombrado Obispo de Edimburgo y en 1992 como líder de Iglesia Episcopal de Escocia donde renunció en el año 2000.

Es considerado una las figuras de mayor controversia en la Iglesia, especialmente por asumir una postura que valora diversas posturas sobre creencias religiosas, muchas de las cuales entran en colisión con posturas tradicionales y las ha asumido hasta tal punto de ser considerado como fuertemente radical, y él llegó a llamarse a sí mismo como “post religioso” y con una fuerte fe en la humanidad.

De allí su compromiso con las causas progresistas, que incluye la defensa de los derechos de homosexuales y lesbianas, además su participación en controversias sobre temas éticos en el área de la sexualidad, las drogas y la bioética. Ha escrito extensamente sobre todos estos temas. Muchos de ellos fueron trabajos para periódicos nacionales y de sus presentaciones en radio y televisión. Ha escrito más de 20 libros sobre religión.

Todo pasará y solo queda…

En 2004 publica un libro sobre la búsqueda humana por significado titulado “Looking in the distance”, Mirando a la distancia, que toma de una poesía de Vasilli Rozanow (1856-1919) que decía:

“Todas religiones pasarán, pero esto permanecerá: Simplemente sentado en una silla y mirando a la distancia.”

Holloway afirma  ha vivido el significado de estas palabras  en su propia vida. Su pensamiento se ha nutrido de filósofos, pensadores, poetas, Todo esto le ha ayudado a descubrir nuevos caminos y visiones- Ahora, desde su silla ¿qué es lo que ve? ¿Toda su historia termina en un interrogante?  ¿Han sido en vanos las búsquedas y las luchas por prevalecer por sobre una visión conformista de la vida?

Su libro es todo un testimonio de lucha y perseverancia. Comienza por considerar varios de los elementos éticos, filosóficos y psicológicos de la espiritual humana. En su último capítulo se refiere al fin de las tradiciones y de la vida misma con la muerte. “No estamos ni cerca de entender porque hay un mundo,” pero su significado tiene ahora que ser descubierto en el proceso de la vida misma.”

 No tiene respuestas para las teorías que discurren sobre la creación del universo o los universos y la vida misma. Se vuelca a reflexionar sobre lo que sucede en el mundo, donde las especies no puede preocuparse por el individuo sino solo por su propia supervivencia. Pero es algo que no se piensa debería poder aceptarse, Todo lo cual produce “ira a toda crueldad”- Para Holloway el mejor modelo de esta ira es Jesús. No uno cuya figura descansa en las amplias catedrales, “sino el Jesús humano, el airado profeta de Nazaret.” Cuando abandonamos “el esquema de la salvación que lo ve a él como una figura divina enviado a rescatarnos de la ira de Dios por nuestros pecados autoinfringidos lo vemos de una manera que puede de verdad no lo queramos.” Porque asume la férrea actitud de la tradición hebrea de sus profetas que enfrentaron a los poderosos que abusaban de los más desprotegidos. “Esa ira es todavía la más honesta respuesta a las víctimas del poder indiferente del universo. Y aun así la emergencia del tal ira es en sí misma un misterio” Por eso también piensa que “la inexplicable bondad hacia los extraños es lo mejor en el universo y es únicamente humano.”.

Repensando la vida personal

Sus reflexiones están envueltas en la conciencia de que a lo largo de su vida hecho lo que debía hacer. Sabe que está imbuido de la profunda y aceptada concepción de la fe cristiana pero, al mismo tiempo, reconoce que en ese largo recorrido ha sido llevado a “encontrar la presencia en la ausencia”. Porque hay momentos de vacío, el misterio de la presencia de la mayor ausencia en la vida que solo deja ecos o huellas.

Así, mirando a la distancia se pregunta “¿Hay algo en el proceso de la vida misma que está tratando de expresarse a través del oscuro espejo de la conciencia humana?” Porque, aunque tenemos pasión por “conocer el significado de las cosas nos hallamos en un universo sin ningún propósito discernible,”

El capítulo final de su libro está dedicado a la partida final afirmando que siempre somos lo suficientemente viejos para morir. Pero la experiencia, que parece más próxima para los mayores, aviva los recuerdos de vivencias que alimentaron la vida de muchas maneras. Sitios en los que pasó sus estudios y que ya han sido abandonados. No se puede sino sentir enorme simpatía por esos recuerdos de lugares y hechos que se han experimentado.

El movimiento de la historia, la presión del llamado progreso dejó tendales de lo que fueron o se consideraron emblemas de un tiempo. Hay una tendencia en los movimientos modernos a ignorar el pasado como un pasado sin lecciones a aprender para el hoy. De todas maneras, debemos preparar a las nuevas generaciones para los inevitables cambios que deberán enfrentar con un buen sentido de habilidad crear en medio de esos cambios.

Un universo desinteresado y en busca de un buen fin

En esta situación hay que entender que el universo no está interesado en nuestras quejas. No está interesado en cuestiones personales sino todo lo que afecte a las especies. Holloway piensa que” sin muerte, la vida como la conocemos sería insoportable”. Por eso entiende que la muerte es ·una necesidad tanto espiritual como física”.

Citando a T.S.Eliot “déjame revelar los dones reservados por la edad”; no deja de considerar a aquellos que llegado a cierta altura de la vida, por muchas razones, quieren tomar una decisión definitiva.  El cristianismo se ha expresado reiteradamente en contra de cualquier acto para poner punto final a la vida. Pero, hoy esta posición es muy minoritaria, lo que lleva a pensar “que gradualmente deberíamos estar abiertos a la compasión permitiendo a la gente tomar su partida de la vida con dignidad cuando elijen hacerlo así, y no solo cuando la indiferente naturaleza decide.”.

Dos realidades al partir

Partir enfrenta dos realidades. Por un lado, “el dolor de tener que dejar para siempre a aquellos que amamos.” Por otro, “el miedo a lo que puede venir después”.

La religión ha producido una gran ansiedad con la lamentable  doctrina del infierno. Por eso se rescatan algunas agudas frases:” No hay escape de la angustia…aceptar la realidad de nuestra muerte…puede salvarnos de la más grande infelicidad de tratar de ignorar o esconderse de estas realidades. Toma fortaleza… la habilidad de soportar la realidad de nuestra condición sin estremecerse. “

Sin añadirá más reflexiones a la riqueza y hondura que comparte con una apertura singular, Holloway muestra una seria postura de fe que va más allá de las manifestaciones tradicionales que se esperan de un religioso. Èl ha mirado al mundo y escucho con un oído muy atento las profundas reflexiones que expresan nuevas visiones y claros mensajes de vida, pero también de angustia y vacío. No lo ha hecho en vano. El mundo ha calado hondo en su vida.

Esperando el ómnibus de la final despedida ha mostrado una valentía y claridad que llama a acompañarlo, sentarse a su lado para observar juntos a la distancia. La persistencia de su búsqueda que puede resumirse en sus propias palabras: “Lo que permanece es la innata compulsión a insistir con las preguntas incontestables acerca del significado de la vida. Y es un hecho que su incontestabilidad la torna imperativa. + (PE)

Publicamos el Sexto Capítulo de “Voces de la Vida”, el nuevo libro de Carlos Valle.

Los capítulos del uno al quinto se editaron el 26 de junio, despacho SN 269/20, 3 de julio, despacho SN 276/20, 10 de julio despacho SN 283/20, 17 de julio, despacho SN 290/20 y 24 de julio, despacho SN 299/20

La presente entrega, Capítulo VI, cierra la serie de seis análisis de Voces de la Vida, de la autoría del pastor Carlos Valle. Le agradecemos a Carlos Valle sus trabajos de profunda reflexión y amplitud de pensamiento.  Un gran abrazo/ Ecupres.

SN 308/20

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