San Martín y el padre Zini, dos correntinos libertarios

Por Guido Bello Henríquez

Ezeiza Buenos Aires

El lunes 17 agosto, hace 170 años, fallecía don José de San Martín, uno de los libertadores de Argentina, Chile y Perú, hombre de estirpe humanista y de total transparencia ética, más allá, mucho más allá de contiendas personalistas y de afanes personales. Había nacido en Yapeyú, Corrientes.

El lunes, 17 de agosto, en Mercedes, Corrientes, fue sepultado con sus 80 años don Julián Zini, otro correntino libertario, teólogo de la liberación, cura y pastor de los sencillos y las pobres, autor y cantautor del pueblo de nuestra Mesopotamia y de todos los pueblos, que ya debe andar cantando chamamés por los caminos de los cielos.

Fue uno de los queridos “sacerdotes del tercer mundo” en los esperanzados años 70, teólogo de la liberación cantada y hecha versos, del ecumenismo de la lucha por la vida:

Jesucristo aquí, presencia y memoria,/Señor de la historia, Jesús Salvador.

¡Qué linda la gente que tiene memoria!/Seguro que tiene esperanza también.

¡Qué lindo este pueblo que mira su historia, /se junta y celebra cantando su fe!

O como cantamos en su “Dios familia”:

Cada vez que nos juntamos siempre vuelve a suceder/lo que le pasó a María y a su prima la Isabel:

Ni bien se reconocieron se abrazaron y su fe/se hizo canto y profecía, casi, casi un chamamé.

Y es que Dios es Dios Familia/Dios Amor, Dios Trinidad,

de tal palo tal astilla,/somos su comunidad.

Nuestro Dios es padre y madre,/causa de nuestra hermandad,

por eso es lindo encontrarse,/compartir y festejar.

Y hasta en muchas celebraciones protestantes por ahí suele saltar algún zapucay en ese momento de la canción.

Permítanme contar un hecho que tuve el privilegio de compartir con el padre Julián Zini. Ocurrió en el cierre de un encuentro de educación y comunicación popular en Reconquista, Santa Fe, con unas 500 personas en el calorazo primaveral bajo un tinglado de zinc, allá por los comienzos de los resecos y casi desesperanzados años 90.

Julián Zini le puso el broche de oro al cierre de esa fiesta, y como había muchos militantes cristianos pero mezclados entre creyentes de otras esperanzas, me piden cerrar el encuentro con una oración. Entonces invito a hacer un círculo grande entre todos los presentes, y hago una oración respetando e incluyendo el sentir de creyentes y no creyentes, o mejor, orando por la fe grande de la lucha por la vida y por la solidaridad compartida, como la fe grande de Jesús.

Y el padre Julián, el hermano Julián, el maestro y compañero Zini y su conjunto de voces populares cerraron esa liturgia en la catedral popular y ecuménica de ese tinglado, entre abrazos y despedidas.

 ¡Qué linda la gente que tiene memoria!

Seguro que tiene esperanza también.

Dos correntinos libertarios, San Martín y el padre Zini. Uno surgido de las logias masónicas libertarias de hace más de dos siglos, el otro un sacerdote tercermundista con el arma de su guitarra. Ambos se nos fueron un 17 de agosto, como para festejar las luchas por la libertad que todavía tienen capítulos pendientes en nuestra América Latina. 

¡Qué lindo este pueblo que mira su historia,

se junta y celebra cantando su fe! + (PE)

SN 332/20

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