El Consejo Mundial de Iglesias recibió la visita del Papa.

Papa Velilla

Por Domingo Riorda

Argentina

El 21 de junio el Papa Francisco llegó a Ginebra en lo que describió como “un viaje hacia la unidad” para celebrar el 70° aniversario del Consejo Mundial de Iglesias, que engloba a 350 iglesias protestantes, ortodoxas, anglicanas y de otras tradiciones religiosas que representan a más de 550 millones de cristianos de más de 120 países.

En su llegada a Ginebra el Papa dijo que “Es un viaje hacia la unidad, hacia el anhelo de unidad”, una expresión que se hizo notar en declaraciones de importantes funcionarios del CMI días previos a la llegada del Papa.

En verdad el tema de la visita fue “Peregrinación ecuménica: caminando, trabajando y orando juntos” que podía promover diversas expectativas. El contenido de los principales discursos lo inclinó hacia la formalidad de lo eclesial y el compromiso abstracto de algunas temáticas generales que abarca actualmente el CMI.

El Secretario General del CMI, el Rev. Olav Fykse Tveit, expresó que “Hoy nos sentimos honrados de que el Papa haya decidido visitar el CMI”, afirmó que “Estamos viviendo un hito en nuestro camino” y que “– con esta visita, demostramos que es posible superar las divisiones y la distancia, así como los conflictos profundos”

Palabras más o menos clásicas, pero que las coloca en el presente, hoy, olvidando la trayectoria en si del CMI y sus múltiples situaciones -algunas muy difíciles- en la convivencia con la Iglesia Católica Romana  y algunos papados.

Tveit utilizó una metodología similar al mencionar problemas actuales de la sociedad. “Podemos reconciliarnos y vivir juntos como una sola humanidad” “Las brechas entre rico y pobres permanecen e incluso aumentan” “Hay constantes ataques a la dignidad de los seres humanos” sin aludir acciones conjuntas sobre el particular, excepto la generalización de que “Trabajamos por los refugiados, en las periferias y para contribuir a la denuncia del cambio climático”

La que puso algo de carne en el hueso fue la presidenta del CMI, Agnes Abuom, anglicana de Kenya, quien sentenció que “Descuidamos nuestras responsabilidades por la vida, la justicia y la paz, si las iglesias están divididas” colocando términos específicos como vida, justicia y paz.

Además, Agnes Abuom avanzó sobre su propio continente al decir que “Permítanme subrayar lo importante que es que las iglesias cristianas se vean como una sola en Sudán del Sur, lo esencial que es la acción común en pro de la justicia en el proceso de paz de Colombia, el potencial de la oración y la labor conjunta para el proceso de reunificación en la península de Corea y cuánta acción concertada hace falta en Burundi y la República Democrática del Congo”, citas concretas rompiendo con la formalidad, con el dato que pidió permiso para hacerla pública.

El Papa se plegó hacia ese marco de referencia dando un discurso clásico de los obispos católicos romanos cuando apelan a la diplomacia eclesial. Hizo un reconocimiento sobre la relación de la ICR con el CMI señalando trabajos comunes donde tuvo el tino de reconocer los luchadores y luchadoras del pasado para llegar al presente y apelando una simbología del numero 70 -los años del CMI- utilizando textos bíblicos.

Luego, siguiendo el ejemplo de los obispos que apelan a datos doctrinales antes de referirse al presente, mencionó el desafío del trabajo de servicio que se deben ambas instituciones con el gesto de utilizar el término “diakonía”, una palabra técnica eclesial poco usado por Francisco cuando se refiere a los asuntos sociales.

La recordación del 70 aniversario del CMI ocurrió en Ginebra, una ciudad donde proliferan organizaciones de compromiso social internacional, pero la celebración del CMI pareció ignorar ese contexto y prefirió refugiarse en lo eclesiástico.

En octubre de 2017, los católicos romanos y los luteranos celebraron conjuntamente el 500° aniversario de la Reforma, Ocurrió en la importante ciudad de Lund. En esa oportunidad las ponencias de la Iglesia Luterana Mundial y del Papa, en nombre del Vaticano, estuvieron muy comprometidas con la actualidad, además de reconocer la importancia del camino de la unidad visible en el trabajo comprometido con las vitales necesidades humanas. Ponencias que fueron obviadas en la recordación de la Reforma Protestante  que ubicaron su centro en la unidad abstracta. + (PE)

Foto  Ana Maria Velilla, dirigente ecuménica de Argentina, es saludada por el Papa en la celebración de los 70 años del CMI

 SN 227/18